La actividad económica en Argentina se derrumbó 13.2% en julio con respecto al mismo mes de 2019, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), lo que significa una caída mayor a la que se produjo en junio, aunque la variación mensual desestacionalizada marcó un alza de 1.1 por ciento.

Se trata de una nueva muestra del efecto de la cuarentena y de las restricciones por el coronavirus que imperan desde mediados de marzo, que se intensificaron entre el 2 y el 17 julio y cerraron aún más la economía con respecto a las semanas previas, lo que explica la magnitud de la caída.

De esta manera, la actividad se encuentra todavía en sus menores niveles desde 2009, en términos desestacionalizados. Sin embargo, dejó cortas las pesimistas expectativas de los analistas, que proyectaban que durante el séptimo mes del año la merma de la actividad económica hubiera sido de 14.1 por ciento.

En junio, la caída interanual había sido de 12.3% y representaba una recuperación desestacionalizada de 7.4%, pero en julio la variación mensual fue de apenas 1.1% y la tendencia-ciclo marcó 0%, con lo que se ve una desaceleración del rebote, aunque todavía los registros no abarcan la etapa más flexibilizada, al menos de facto, de la cuarentena.

Así, cortó dos meses consecutivos de recuperaciones visibles. En mayo, la recuperación sin estacionalidad contra abril había sido de 9.5 por ciento.

En el segundo trimestre, el PIB se derrumbó un 19.1% y marcó su peor registro en la historia, por lo que el dato de julio no parece ser muy alentador. Con este dato, en los primeros siete meses del año la economía acumuló una caída de 12.6% con relación al mismo período de 2019, recesión de magnitud similar a la que el Gobierno manifestó prever en el proyecto de Presupuesto 2021.

Para el tercer cuarto del año las consultoras y los analistas esperan una caída superior al 12% interanual, con lo que ingresaría en el podio de las máximas bajas, después del trimestre pasado y del primero de 2002, inmediatamente posterior a la salida de la convertibilidad.

Por sectores, la pesca (-67.1%), hoteles y restaurantes (65.4%) y otras actividades de servicios comunitarios (-60.3%) mostraron los derrumbes más marcados respecto a julio de 2019. En tanto, la construcción se desplomó 30.1% y transporte y comunicaciones, 23.2 por ciento.