Las actas de la última reunión del Banco Central Europeo (BCE), celebrada el pasado 12 de diciembre, muestran un mayor optimismo en la economía de la eurozona, pero también hacen referencia a “abundantes riesgos” que garantizan el mantenimiento de una política monetaria ultralaxa.

El BCE dejó sin cambios la política monetaria en la reunión de diciembre, la primera de Christine Lagarde al frente del organismo, y en la que apreciaron que los riesgos políticos podrían haberse reducido, según consta en las últimas actas publicadas este jueves.

Sin embargo, las presiones inflacionistas parecen ir en aumento y el sector manufacturero está mostrando señales de tocar fondo, lo que sugiere que lo peor de la reciente desaceleración quedó atrás.

En la reunión del próximo jueves 23 de enero está previsto que el principal organismo monetario de la zona euro comience a revisar su estrategia de política monetaria que imperará, por lo que en sus actas cree “recomendable” abstenerse de “discusiones públicas” antes de comenzar a hacerlo.

No obstante, las actas tan sólo hacen una breve mención en la página 13 a la revisión estratégica que tiene previsto llevar a cabo y que probablemente marcará el rumbo del banco de bancos durante la próxima década.

En ese sentido, las actas indican que darán una orientación temporal, pero el mercado también espera que redefinan el objetivo de inflación —actualmente se sitúa por debajo de 2%, pero cerca—, y la tolerancia del BCE a cualquier tipo de desviación de ese objetivo.

El Consejo de Gobierno considera que es necesario más tiempo para ver todos los efectos de las medidas de expansión monetaria que aprobó en septiembre, pero observa que ya han sido efectivas y han llegado a la economía, según consta en las actas.