Entrevista a Axel van Trotsenburg, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina

El Banco Mundial encuentra muchas oportunidades para acompañar a México en la tarea de acelerar el desarrollo económico de los estados y zonas rurales del sur y acercarlos a la dinámica que tienen los del norte, conforme ha solicitado el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Es un esfuerzo de largo plazo “que tomará mucho más de seis años, y por tanto es relevante iniciar ya con programas que abarquen desarrollo de infraestructura de comunicaciones, transporte, educación e inclusión financiera”, consigna el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina, Axel van Trotsenburg.

En México, el cuarto país que visitó en la que fue su primera gira de trabajo en la región tras asumir el cargo, confía en que este proceso de desarrollo se puede aprovechar para mejorar también las condiciones en Centroamérica. Un esfuerzo regional para el que también ha mostrado simpatía y sensibilidad el gobierno mexicano.

Entrevistado por El Economista, dice que entre junio y julio estará lista la estrategia de país 2019 -2024, el programa para México desarrollado por el Banco Mundial, que se renueva cada seis años en función de las solicitudes claras del gobierno. Pero advierte que por la envergadura del citado objetivo de desarrollo rural en el sur, ya tienen el proyecto preparado para empezar a trabajar con México, con apoyo financiero y asesoría técnica.

La estrategia del organismo para México avanzará en paralelo al Plan Nacional de Desarrollo que está en construcción.

Sofisticación en manejo financiero de riesgos

—¿Se entrevistó ya con algún miembro del gobierno de México? ¿Los encuentra perceptivos respecto a sus recomendaciones?

—El secretario de Hacienda, Carlos Urzúa nos recibió, y estoy seguro de que su atención se originó en el trabajo que ha hecho por años la oficina de Banco Mundial en México. Tenemos varios temas comunes, como la agenda de productividad, de desarrollo económico inclusivo, digitalización y sobre todo manejo de riesgos catastróficos generados por la naturaleza, donde México ha sido pionero.

—El año pasado México emitió junto con Perú, Chile y Colombia el primer bono catastrófico multipaís con intermediación del Banco Mundial, ¿el gobierno tiene intención de continuar con el manejo de este tipo de instrumentos?

—El sofisticado manejo financiero de las catástrofes naturales de México ha sido referente internacional y por lo conversado con el gobierno actual, hay interés en mantenerlo. El país fue pionero en el desarrollo del esquema de bonos catastróficos y los funcionarios de la Secretaría de Hacienda han tenido la sensibilidad para avanzar constantemente.

Cuando estuve aquí, como director del Banco para México, entre el 2007 y el 2009, teníamos la idea junto con el gobierno de México de participar en este instrumento. Creímos que habría muchos países interesados en mitigar el riesgo financiero a las catástrofes naturales. Pero no era el momento. Sólo México lo hizo y también México fue pionero del bono multipaís multianual con Colombia, Chile y Perú.

Mi sueño, es crear un catbond intrarregional, entre países de América Latina y Asia del Este, que tienen en común su alta vulnerabilidad a desastres naturales.

—¿Entonces usted es el precursor del bono Multipaís? ¿En esta misma oficina nació el plan que ha permitido a mi país contar con recursos para enfrentar los daños causados por los huracanes y terremotos del 2017?

—Digamos que fue iniciativa del gobierno de México y nosotros lo acompañamos. La idea se originó aquí y es un buen ejemplo de la experiencia mexicana y su ambición por estar un paso adelante de su exposición a catástrofes naturales.

México es una contraparte valiosa para el Banco Mundial porque siempre ha estado dispuesto a liderar programas, evaluar su alcance y aprovechar nuestra experiencia.

Corrupción, preocupación mundial

—Banco Mundial cuenta con importantes indicadores que permiten a los países identificar problemas y trabajar en ellos para corregirlos. Uno de ellos, la gobernabilidad, que incluye el tema de corrupción. Y es objetivo de este gobierno terminar con la corrupción, ¿les han solicitado ayuda para lograrlo?

—La corrupción no es tema sólo de México, ni es exclusivo de economías emergentes de América Latina. Es un problema global. Incluso los países exitosos de Asia del Este tienen el desafío común de la corrupción.

Para Banco Mundial es un tema de alta preocupación, pues sin duda imprime un alto costo a la sociedad, ya que suele reducir el potencial de crecimiento. De manera que nosotros estamos listos en aportar nuestra experiencia, pero se trata de un tema en donde es determinante el objetivo del gobierno mexicano y las acciones que consiga por sí mismo desarrollar en el combate. Nosotros siempre  estamos dispuestos a acompañar a los países y dirigimos la atención de nuestra estrategia al desafío.

—¿Cómo podrían apoyar a México en este tema toral de combate a la corrupción? ¿Con asesoría técnica?

—De nuevo, no se trata del único problema para México. Quiero dejar la evidencia de que también  los países industrializados enfrentan este desafío. Lo que hacemos es presentar las distintas herramientas que uno puede usar para reducir riesgo de corrupción, de acuerdo con la experiencia internacional, se muestra la estrategia de los más exitosos y de los que han tenido menor éxito, pues se trata de un proceso de aprendizaje continuo.

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