Davos, Suiza. La pérdida del bienestar psicológico y emocional de las personas, se ha convertido en uno de los mayores riesgos mundiales identificados por expertos consultados por el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés). Este es el primer año que este tipo de padecimientos son incorporados  en el radar de riesgos mundiales de impacto económico.

No se trata de un hallazgo aislado. La Organización Mundial de la Salud, ya había advertido que para el año 2020, la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo, y la primera, en países emergentes o en vías de desarrollo.

Al poner por primera vez el WEF el foco en esta evidencia, convocó a psiquiatras globales para conocer el diagnóstico de este evento que reconoce, ejercerá presión sobre las finanzas de las empresas, y en la economía.

Es así, que en esta búsqueda, encontraron al médico psiquiatra Dixon Chibanda, de África, quien con otros 16 profesionales de la salud, encontraron una forma de intervención para evitar suicidios por esta causa en Zimbabwe: Capacitar a las mujeres mayores de 60 años, para conversar.

Como parte de una de las más de 360 sesiones que han dado vida al Foro de Davos 2019, el especialista explicó cómo funciona el programa que en Zimbabwe, se llama Frienship Bench/la banca de la amistad.

Psiquiatras insuficientes

El especialista explicó a la audiencia que junto con un grupo de 16 psiquiatras, identificaron que el número de especialistas en enfermedades mentales en África era insuficiente para atender a la población con problemas emocionales y de depresión.  Apenas un psiquiatra, por cada millón de personas.

Uno podría pensar que en una ciudad como Nueva York, la disponibilidad de profesionales sería mayor, aseveró. Pero allá, la proporción es de un psiquiatra por cada 600,000 personas, y en Estados Unidos hay un agravante. No toda la población cuenta con acceso económico a un psiquiatra.

Ahí fue, cuando nació la necesidad de intervención.

Una banca bajo un árbol. Una abuela escuchando

Entonces nació Ambuya utano, que significa “Abuelas de la comunidad”. Y es que en África, las mujeres mayores son figuras confiables y respetadas que desde antes, otorgaban atención domiciliaria y educación para la salud en la comunidad.

Así que decidieron aprovecharlas, y entrenarlas  para otorgar terapia de conversación, en un espacio acogedor, amarrándola a una banca. La banca de la amistad.

Es así como las abuelas de la comunidad de Zimbabwe, se sientan en un Banco de Amistad, en un rincón tranquilo, debajo de un árbol, en algún centro de salud. Y escuchan. Pasan tiempo escuchando a las personas que se encuentran emproblemadas y al permitirles hablar, van reduciendo su ansiedad.

En su experiencia, esta práctica ha funcionado. Los niños han vuelto a las escuelas; las madres y padres se calmaron y encontraron trabajo. Además de este tratamiento de las abuelas, los pacientes se someten a revisiones clínicas independientes que han demostrado ser un tratamiento más eficaz para la depresión y ansiedad que las terapias convencionales.

Y hasta aquí, en este sitio de esquí alpino que inspiró a Thomas Mann como paisaje de su Montaña Mágica, que albergó por cuatro días al Foro de Davos en su versión 49, montaron una banca debajo de un árbol artificial, que ofrecía el experimento a los líderes asistentes, de alejarse del bullicio… para conversar.

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