Davos.- En plena tensión entre Japón y China, el primer ministro nipón Shinzo Abe pidió este miércoles en Davos calmar el juego en Asia, y defendió sus planes para restaurar el poderío de la tercera economía mundial.

Abe lanzó un llamado a "limitar" una carrera armamentística en la región, en un momento en que tanto su país como China, la segunda economía del planeta, no paran de aumentar su presupuesto militar.

"Si la paz y la estabilidad se vieran sacudidas en Asia, la repercusión en todo el mundo sería tremenda", declaró Abe en la reunión anual del Foro Económico Mundial, sin citar a China.

Según él, "el crecimiento en Asia no puede malgastarse" en una carrera armamentística.

Ese crecimiento económico hay que "invertirlo en innovación y capital humano, lo que favorecerá aún más el crecimiento en la región", apostilló.

Japón mantiene un fuerte pulso con China en torno a la soberanía de un archipiélago deshabitado en el mar de China Oriental, controlado por Tokio bajo el nombre de Senkaku, y reclamado por China, que lo denomina Diaoyu.

El conflicto se complicó a fines del pasado año, con la decisión unilateral de Pekín de establecer una zona de vigilancia aérea sobre un área del mar de China Oriental, que incluye el archipiélago en litigio.

Ante una audiencia privilegiada de jefes de Estado y de gobierno, ministros y directivos de multinacionales, Abe defendió también su política de reactivación aplicada desde hace un año, que busca sacar por fin al archipiélago de dos décadas de escaso crecimiento y de deflación.

"La economía japonesa está a punto de librarse de una deflación crónica", dijo Abe con optimismo, tras conocerse que los precios subieron 1.2% en noviembre en el archipiélago, lejos aún del objetivo del 2 por ciento.

El primer ministro dijo que el acuerdo de asociación transpacífico, el proyecto regional de libre comercio más ambicioso del mundo, en el que están también Chile, Perú y México, "seguirá siendo un pilar central de su política económica".

Igualmente dijo que impulsará el tratado de libre comercio entre Japón y la Unión Europea.

Abe prometió también que "esta primavera los sueldos van a subir", lo que "propiciará un mayor consumo", sin dar más detalles.

Y prometió una liberalización total del mercado de la electricidad para 2020, fecha de los Juegos Olímpicos, que saludó como "un nuevo amanecer" para el país.

La doctrina popularizada en los círculos financieros como "Abenomics" incluye un plan especial de gasto público, en particular en infraestructuras, una política monetaria generosa que facilite el crédito, y reformas estructurales.

De momento, su política ha permitido rebajar el nivel del yen respecto al dólar, una buena noticia para las exportaciones. Pero aún no ha relanzado el crecimiento (0.3% en el tercer trimestre de 2013, muy por debajo del 0.9% del trimestre anterior), y el objetivo de lograr una inflación del 2% en 2015 se presenta todavía ambicioso.

El economista en jefe de la consultora británica IHS, Nariman Behravesh, valoró que uno de los ejes de la política económica de Abe, "el estímulo monetario, ha sido muy exitoso", aunque "el estímulo fiscal ha funcionado regular".

El analista destacó que en su discurso en Davos, Abe "se mostró muy serio en cuanto a las reformas".

El jueves, la reunión de Davos contará con la intervención del presidente de Irán, Hasan Rohani, y poco después de Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, el archienemigo de la República Islámica.

Los dos mandatarios no tienen ningún encuentro previsto, aunque la foto de sus aviones respectivos aparcados lado a lado en el aeropuerto de Zúrich ha despertado mucha atención en internet.

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto dará un discurso especial, y participará con su par colombiano Juan Manuel Santos en un foro sobre el acuerdo de asociación transpacífico.

Santos intervendrá también en un foro sobre la problemática de las drogas.

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