La nueva administración que encabezará Andrés Manuel López Obrador tendrá que lidiar con la alta probabilidad de una recesión de Estados Unidos; un cambio que puede ser radical en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y con un “choque de realidad” que demuestre que reducir el tamaño del gobierno no es la clave para abatir la corrupción, concuerdan estrategas de BlackRock, Citibanamex y Moody’s.

“Históricamente, a la nueva administración le cuesta un año aprender a manejar el país y se refleja en un crecimiento menos dinámico. Pienso que este riesgo es significativamente mayor con AMLO, porque la mayoría de los miembros de su gabinete viene de fuera, muchos de la academia”, explicó Mauro Leos, director de Riesgo Soberano en Moody’s.

Al participar en una mesa redonda organizada por el Americas Society/Council of the Americas (AS/COA), dijo que las condiciones mundiales podrían no ser tan favorables, por lo que el riesgo es que se dificulte el tránsito de México en un contexto internacional desafiante.

Ahí mismo, el economista en jefe de Citibanamex para América Latina, Ernesto Revilla, argumentó que “habrá factores externos con los que AMLO tendrá que lidiar y que están fuera de su control, como es la alta probabilidad de una recesión estadounidense”.

Luego, el director de Estrategia de Mercados Emergentes en BlackRock, Gerardo Rodríguez Regordosa, explicó que no sólo el contexto externo será un reto para la nueva administración. “La violencia y corrupción, que fueron los temas que condujeron a López Obrador a la victoria, tendrán que atenderse. Y requerirán gastos”.

Con un compromiso como el que tiene de austeridad, resulta difícil confiar en que conseguirá cumplir sus promesas de campaña, resolver temas de violencia y mantener la estabilidad financiera necesaria para sortear un contexto internacional desafiante, matizó al participar en la sesión “Lo que significa la victoria de AMLO para México”.

TLCAN y la alternativa bilateral

Desde Nueva York, en una transmisión en línea, los expertos congregados también comentaron sobre la nueva relación comercial con Estados Unidos.

Para Mauro Leos, que está en la agencia donde México cuenta con la más alta calificación de grado de inversión “A3” con perspectiva Estable, consignó que se puede advertir una clara intención del presidente de Estados Unidos de mantener vivo el acuerdo comercial con México.

No se puede olvidar que tiene intención de reelegirse, y a estas alturas de su gestión, debe tener clara la integración tan importante que existe entre las cadenas productivas de Estados Unidos y México, observó.

Sin embargo, parece que está encontrando el mecanismo para lograrlo: un acuerdo bilateral que le facilita la negociación con un solo país, explicó.

Aun cuando estamos acostumbrándonos a que el presidente de EU firme un acuerdo, y al poco tiempo lo eche para atrás, el solo escenario bilateral tendrá implicaciones financieras que deben administrarse, desde el nuevo gobierno.

El estratega de BlackRock señaló que es un error culpar al TLCAN del bajo crecimiento de México. El punto es darse cuenta de que no era la estrategia única para acelerar el Producto Interno Bruto (PIB) y que, sin el acuerdo, la economía crecería mucho menos de lo que se expande ahora, argumentó.

Corrupción y los pocos ahorros

En la mesa, el director de Moody’s explicó que una de las preocupaciones que tienen los inversionistas acerca de la situación financiera de México es que la principal bandera de campaña de AMLO haya sido la lucha contra la corrupción.

Es una meta muy amplia, consideró, cuya erradicación dejará ahorros de casi 2 puntos del PIB según las cuentas del virtual presidente electo.

La incertidumbre, dijo, es que si no se consigue el ahorro que estima, de 2% del PIB, y que se prevé utilizará para fondear sus programas sociales de campaña, habrá dificultades.

Entonces, la cuestión será saber cómo conseguirá el resto de los recursos para fondear los programas sociales, sobre todo, cuando plantea no aumentar el gasto público.

Entonces, el estratega de Citibanamex terció que el dicho de AMLO de terminar la corrupción “barriendo las escaleras de arriba para abajo” no es una estrategia tan creíble, asumiendo que muchas personas de su equipo no se caracterizan por estar libres de corruptelas.

Sostuvo que la reducción de plazas gubernamentales, como la que está planteando AMLO, tampoco es una estrategia consistente con la reducción de la pobreza.

Recaudar más sin reformar

Mauro Leos explicó que, al asumir el poder, López Obrador tendrá que darse cuenta de que hay muchas restricciones presupuestales que limitarán sus expectativas de gestión.

Entonces, el estratega de BlackRock, ex subsecreario de Hacienda, comentó que hay potenciales beneficios de los cambios administrativos que se articularán, pues podrían impulsar a los estados a aplicar impuestos sobre bienes raíces para generarse más ingresos.

Esta opción permitiría generar más ingresos permanentes, sin necesidad de realizar una reforma fiscal como tal, dijo, aunque, con la mayoría que cuenta en el Congreso, cualquier cambio que proponga tendrá una alta probabilidad de ser aprobado, finalizó.

ymorales@eleconomista.com.mx