Los países latinoamericanos aprovecharán la 53 reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID en Montevideo para pedir ser escuchados en el G20, cuyas decisiones afectan al resto, dijo el ministro de Economía uruguayo, Fernando Lorenzo.

"Haremos escuchar nuestra voz relativa a cómo esas instancias de cooperación internacional tienen que -si bien no por diseño, por voluntad- funcionar como verdaderas órbitas multilaterales en las que todos puedan ser escuchados y que no haya temas reservados a clubes de países que terminan reflejando y afectando a países que no forman parte de esos clubes", dijo Lorenzo.

Lorenzo indicó que se aprovechará la asamblea para realizar una reunión entre las autoridades económicas de los países de la región que integran el G20 (Argentina, Brasil y México) y los que no.

"Queremos que esa sea una instancia de alto nivel en la cual podamos analizar de qué manera esas instancias de cooperación internacional son capaces de ayudarnos a resolver problemas y a no crear nuevos problemas en nuestros países", explicó.

El jerarca recordó que la región ya no es "causa de problemas" y que ahora busca "ser parte de las soluciones" y confió en una "pronta resolución de los problemas que tienen algunas economías industrializadas y que además esa resolución sea eficaz".

"Los países pequeños necesitamos que -en instancias de globalización tecnológica, de velocidad de acceso a la información, de cambios drásticos en las condiciones de competitividad en otros países- nuestro comercio sea lo más fluido posible", dijo luego Lorenzo a periodistas, enfatizando que para eso es necesario que "las rondas multilaterales de negociación avancen".

La ocasión también será propicia para una reunión informal entre ministros de finanzas de Unasur, "que da continuidad a los trabajos del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas" de ese grupo, adelantó Lorenzo.

En ese marco, se busca propiciar instrumentos para el desarrollo del comercio en monedas locales y se analizará cómo el comercio regional puede ayudar a paliar los efectos de la crisis financiera internacional y de "los efectos distorsivos sobre el comercio" de prácticas proteccionistas de algunos países.