Las tendencias económicas negativas mundiales afectarán a los países de América Latina, aunque gran parte de la región tiene mayor capacidad ahora que en el pasado para trazar su propio destino, potencialmente manteniendo un crecimiento del PIB y estabilidad en los próximos años, señaló Standard & Poor’s (S&P).

En el artículo Cambiante entorno económico mundial y su impacto en América Latina , la consultora proyectó que la región podría crecer a una tasa promedio de 3.5 a 4.0% en 2012, unos dos puntos porcentuales más rápido que los países desarrollados.

Sin embargo, mucho depende de la respuesta de los gobiernos a los acontecimientos externos adversos, pues una respuesta hábil y oportuna podría sustentar las calificaciones en los niveles actuales.

Por el contrario, precisó, una respuesta tardía o inadecuada ante shocks externos, o pasos que amenacen con reducir la flexibilidad fiscal y monetaria, podría debilitar las notas soberanas, advirtió.

La calificadora internacional de riesgo crediticio destacó la creciente divergencia en las prioridades de la política económica entre las economías emergentes y los países desarrollados, y la brecha resultante para la economía mundial.

Asimismo, advirtió el riesgo de que el marco actual de las políticas, reglas y regulaciones, que afecta al comercio internacional y a los flujos de capital, pudiera cambiar inesperadamente, con los riesgos consecuentes para los soberanos de América Latina.

S&P estimó que una gran parte de la región tiene más capacidad ahora que en el pasado para responder a tales eventos y mantener una estabilidad económica, siempre que los gobiernos sigan políticas fiscales y monetarias moderadas durante un periodo posiblemente largo de bajo crecimiento económico mundial.

En su artículo, comentó que incertidumbre y cambio caracterizarán a la economía mundial en 2012.

Expuso que gran parte del análisis reciente de la economía mundial se ha centrado en el posible impacto negativo de las tendencias de recesión y el estrés financiero que experimentan los países desarrollados sobre las economías emergentes.

Aunque existe también el riesgo de posibles cambios abruptos en las reglas del sistema económico internacional, que podrían alterar el contexto global para analizar los países de manera individual.

Tales cambios, añadió, podrían derivarse de la creciente divergencia en las prioridades de la política económica entre las economías emergentes y los países desarrollados, que podría perdurar muchos años.

El panorama económico mundial, sostuvo, está experimentando cambios sustanciales y el reequilibrio en curso de la solidez económica en diferentes regiones del mundo se podría acelerar en el corto plazo.

Además, el marco actual de las políticas, reglas y regulaciones que afectan al comercio internacional y a los flujos de capital podrían cambiar inesperadamente, resaltó.

La combinación de una acentuada incertidumbre política y económica a nivel mundial plantea desafíos para América Latina y podría afectar las notas de S&P de los soberanos de la región.

klm