2.4 millones de jóvenes mexicanos entre 15 y 29 años están disponibles para trabajar, pero no participan en el mercado laboral por diferentes causas. La falta de oportunidades para emplearse por horas o con un ingreso que merezca la pena, frena las intenciones de muchos, sobre todo de los estudiantes.

Pero el problema no termina ahí. Una vez que se ha tomado la decisión de buscar empleo, se enfrenta un panorama complicado, que empeora si tienes entre 20 y 29 años, y si cuentas con un grado de estudio equivalente al nivel medio superior y superior.

México carece de una legislación que abra espacios para los jóvenes que están en la universidad o terminando la preparatoria. Pese a que la Reforma Laboral supuestamente estipula la posibilidad de trabajar por hora, este grupo no encuentra empleo ni siquiera por horas, explicó en entrevista Clemente Ruiz, profesor e investigador del Posgrado en Economía de la UNAM.

En el último trimestre de 2017 se contabilizaron 92 millones de personas mayores de 15 años en el país, de las cuales, el 59.4% participó activamente en el mercado laboral, ya sea trabajando o buscando empleo. El restante 40.6% se calificó como económicamente inactivo, dado que no trabajaron ni buscaron empleo en este periodo.

Entre la Población No Económicamente Activa (PNEA) se contabilizan 5.6 millones de personas que estarían dispuestas a trabajar, pero no lo hacen por diferentes causas, el 41.9% entre los 15 y 29 años de edad. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) señala que 23.2% de la PNEA son estudiantes, 56.6% son personas que se dedican a quehaceres domésticos, 9.2% son pensionados y jubilados, 1.6% no trabaja por impedimentos físicos y 9.3% no participa en el mercado laboral por otros motivos.

Ruiz alertó que nos tenemos que dar cuenta que, de encontrar una salida para los millones de personas dispuestas a trabajar, se lograría un incremento en el consumo nacional, que es el principal motor de crecimiento de la economía mexicana. “Al no darles oportunidad y no generar un empleo para ellos, se está disminuyendo la capacidad de consumo de la sociedad”, dijo.

Estamos donde empezamos

Existe un círculo vicioso a la hora de emprender la búsqueda de empleo. Cuando se egresa, por ejemplo, de la licenciatura, la falta de experiencia es el principal obstáculo. Pero, al no hallar oportunidades para poner en práctica lo aprendido, la “falta de experiencia” comienza a tomar forma de un mal crónico.

Existe un gran grupo de personas jóvenes que no están participando en el mercado laboral, muchas de ellas con altos grados de estudio. Por ejemplo, 20.7% de la PNEA disponible está entre los 20 y los 29 años. De este grupo, el 52% cuenta con estudios medios superiores y superiores.

El entorno es complicado para estos profesionistas, se sabe que de los 1.83 millones de desempleados en México, el 46.6% son personas que han estudiado hasta estos niveles, y cerca del 40% del grupo de desempleados tienen entre 20 y 29 años. Otro 13.1% está entre los 15 y los 19.

Ahí lo que cabría, opina Ruiz, sería generar una figura que pudiera hacerse con las escuelas y las universidades, para que esa población no económicamente activa, pero que está disponible, pudieran ser los aprendices, que estuvieran en entrenamiento para después integrarse a la población ocupada.

Expuso que ninguno de los partidos políticos está dando una solución a esto, ya no se trata de darles dinero, se trata inducir una mayor capacitación para poderlos incorporar a la población económicamente activa. “Ha sido un tema completamente desatendido por las autoridades, por las universidades y por todo mundo”, afirmó el académico.

 “Trataríamos de romper ese círculo vicioso, pero para eso se tienen que hacer convenios entre las instituciones educativas y las empresas. Se podría lanzar un programa especial para eso. Si ya se hizo esa Reforma (Laboral), lo que pasa es que la estructura empresarial no está diseñada para poder ofrecer empleo a estos millones de personas”, dijo.

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