Fue una combinación de talento y fortuna. Por un lado, Webb Simpson había conseguido birdies en cuatro de sus 18 hoyos en la jornada de ayer y, por el otro, Jim Furyk tuvo una ronda para el olvido en la cual dejó ir todas las posibilidades de adjudicarse por segunda ocasión el US Open, el mismo en el que se había coronado en el 2003.

Pero a Furyk, de 42 años, ni siquiera sus 16 victorias en la PGA le alcanzaron para mantener el liderato en el torneo y dejó ir en los últimos tres hoyos la posibilidad de agenciarse la corona. Simpson había dado muestra de todo lo contrario.

El estadounidense, con apenas 25 años y dos victorias (ambas, en el 2011) en el Tour de golfistas profesionales, lograba lo que muchos habían querido conseguir en el difícil campo del The Olympic Club de San Francisco, California: su primer Major, el del US Open.

Webb logró una ronda casi envidiable, con apenas dos bogeys contra cuatro birdies y un total de 68 impactos para acumular un total de 281 golpes, uno por arriba de par, score que fue suficiente para llevarse el triunfo.

Es cierto que no fue fácil, pues en el field figuraban nombres como el de Tiger Woods, quien parecía el mismo amenazante golfista de antaño, pues lideró las primeras dos rondas de manera indiscutible. También aparecía el campeón defensor, el norirlandés Rory McIlroy y el inglés Lee Westwood, así como el alemán Martin Kaymer, el estadounidense Phil Mickelson y su compatriota Bubba Watson, todos ellos, ubicados en el top 15 del ranking mundial.

Pero Simpson no se intimidó ante las figuras. Pese a su juventud, el golfista que se convirtió en profesional en el 2008, el último año en que Woods ganó su último Major, logró ayer su primer grande. Previo a esto, su mejor resultado lo había conseguido justo en este torneo el año pasado, quedó en el puesto 14, el cual era satisfactorio para su incipiente carrera.

Su primer título en la PGA vino luego de una triste derrota ante Bubba Watson en el Zurich Classic de Nueva Orleans, donde Bubba ganó a Webb en playoffs. Pero la historia no tenía que repetirse, así que en el Wyndham Championship del año pasado, Simpson ganó por tres golpes sobre el segundo lugar, George McNeill.

En tanto, su segundo triunfo ocurrió en la FedEx Cup al ganar el Deutsche Bank Championship en una muerte súbita ante Chez Reavie. Pero ayer, justo cuando todos pensaban que el veterano Furyk se agenciaría su segundo US Open, el título 17 de su carrera, el destino le jugó una mala pasada y con cuatro bogeys, dos de ellos en los últimos tres hoyos, dejó en manos de un casi novato Simpson la gloria que estuvo en sus manos.

TIGER WOODS DECEPCIONA ?EN EL TORNEO

El estadounidense Tiger Woods, quien había ilusionado a sus seguidores en las primeras dos rondas, ubicándose en la cima de la tabla de los líderes, no logró mantener su nivel en las rondas finales y terminó colocándose en el puesto 21, al concluir con una ronda de 73 golpes y un acumulado de 287, siete arriba de par, a seis del líder. Tiger dejó de ser el grande del golf.

cristina.sanchez@eleconomista.mx