“Cómo si hubiera sido ayer”, así recuerda Justin Verlander su primer ponche una vez que hace una semana consiguió el número 2,999 de su carrera.

El pitcher de los Astros de Houston a sus 36 años se mantiene en la contienda por su segundo título de Serie Mundial en las Grandes Ligas. La tarea anterior no resulta fácil cuando se considera que el promedio de edad de los lanzadores que ingresaron a postemporada es de 29.5 años. De los pitchers que disputan el camino a la Serie Mundial, sólo tres de ellos son más grandes que Verlander, Adam Wainwright de los Cardinals con 38 años, Rich Hill de los Dodgers con 39 años y Fernando Rodney de los Nationals con 42 años.

Quizá la experiencia de Verlander es uno de los factores que lo ha llevado a posicionarse número uno del ranking de pitcheo en lo que va de la Serie Divisional, sin embargo el entrenamiento y los cuidados a su salud son el complemento de una carrera exitosa.

“Verlander es como Tom Brady o LeBron, uno de esos tipos que se vuelven mejores con los años”, declaró su compañero tercera base de los Astros, Alex Bregnam en una entrevista.

El entrenamiento de Verlander es puntual y estratégico. Dosifica su rutina para llegar lo mejor posible a los últimos partidos del año, al tiempo que concentra su trabajo en la parte baja de su cuerpo, es decir, en sus piernas, pues es de ahí de donde surge la fuerza a la hora de lanzar.

“Mi entrenamiento se centra en lo que hago como lanzador y cuando juego. Soy creyente que se debe entrenar duro en la temporada baja y, de hecho, limito mis entrenamientos durante la temporada regular, así que me siento mejor cuando nos acercamos a esta época del año”.

Cuando jugaba para Detroit, Verlander sufrió de dolores en el hombro ya que, sin saberlo, un problema con sus piernas lo hacía concentrar toda su fuerza en el brazo. Aquel fue un capítulo oscuro en su vida, pues la velocidad de su lanzamiento disminuyó permitiendo infinidad de carreras; es por eso que desde entonces el cuidado de todo su cuerpo se volvió fundamental.

“Hago mucho entrenamiento de cardio, trabajo vascular a intervalos. Y el entrenamiento de fuerza es importante para mí. Hago un poco de parte superior del cuerpo, pero son mis piernas y abdomen lo que busco para ser lo más fuerte posible.”

Otro de sus secretos es el dormir cuanto su cuerpo lo necesite, hasta 10 horas o más, según reveló Alex Bregnam, quien ahora sigue el consejo del pitcher.

Con la primavera, el inicio de la temporada representa un reto extra para el pitcher debido a las alergias que sufre, sin embargo desde el 2018 uno de sus aliados estratégicos en el diamante es su patrocinador Flonase, un corticosteroide para tratar las alergias.

“Sufro tremendamente de alergias, de todo, desde la nariz tapada y los ojos llorosos. Y si no lo cuido, puede empeorar.”

Algunos de sus sponsors se inclinan en el cuidado de su imagen personal y dental como: Supercuts y GlaxoSmithKline, entre otras marcas que confían en lo que representa la popularidad del jugador: Under Armour, Rawlings, Breitling, USAA.

Verlander obtuvo el cuarto mejor porcentaje de carreras permitidas (2.58)  y tiene la mejor estadística WHIP (0.80) de la temporada regular, lo que lo vuelve un fuerte contendiente al Cy Young de la Liga Americana. Con vistas al futuro, tanto medios como aficionados confían en que el veterano se convertirá en un miembro del Salón de la Fama del beisbol.

“No hay un número establecido para mi. Solo quiero lanzar todo el tiempo que pueda.”