Luego de la aprobación por parte de la asamblea de dueños y la Federación Mexicana de Futbol (FMF), que incluye a todas las categorías del futbol mexicano, se decidió la desafiliación de los Tiburones Rojos de Veracruz.

Esta resolución involucra una pérdida económica de más de 13.7 millones de dólares a Fidel Kuri, dueño del equipo, quien no podrá obtener ningún beneficio por los 24 jugadores de la plantilla del club, quienes pasan a tener libertad de negociación para cambiar de equipo.

Dentro de la institución legalmente se manejan dos tipos de relaciones laborales, las jurídico deportivas y las administrativas. En las administrativas, se encuentran los distintos sectores que integran el club: el área de contabilidad, mercadotecnia, comunicación, etcétera, que cuentan con contratos estipulados con la empresa o empresas detrás del Club Veracruz.

Esto involucra que los empleados que mantienen contrato vigente continúen laborando bajo la misma empresa, aunque podría cambiar su función. A causa de la desafiliación, es posible que el desarrollo de su trabajo ya no sea necesario; ante esto, la Ley Federal del Trabajo indica que los asalariados tendrían que entrar a un esquema de liquidación para finalizar su relación.

El equipo del puerto mantenía ocho principales relaciones comerciales con patrocinios que, ante la circunstancia del club, se perderán.

“Cada uno de los contratos es diferente y tendría que revisarse. Sin embargo, en caso de rescisión o desafilación, se tendría que reclamar o reparar el daño, porque las marcas pierden publicidad y con ello ingresos. La principal finalidad de los patrocinadores es retribución económica mediante la exposición”, comentó a El Economista, una fuente anónima.

En cuanto a los derechos de televisión de Veracruz, corrían a cargo de TV Azteca Deportes; sin embargo, no representan un mayor problema, porque según información del abogado deportivo, Salvador Herrera, los contratos tienden a incluir cláusulas que dependen de la situación deportiva de cada uno de los clubes.

Por ejemplo, los Tiburones, por su posición en la tabla porcentual, tenían un riesgo de descender, por lo que en los contratos con ese tipo de equipos, los derechos de televisión se negocian por torneo o año calendario, por ello las pérdidas son mínimas para el canal que se encargaba de sus partidos.

Respecto a Kuri y la marca, la decisión de la FMF involucra que Fidel no tenga opción para volver a ser considerado como un afiliado. Mientras que la marca del equipo podría ser retomada por otros dueño, en caso de que éste cuente con el interés de saldar las deudas con las que ya cuenta.

Para volver a ver futbol profesional en el puerto, la opción más viable sería un dueño que comience su propio club o que obtenga una filial y la transfiera a la plaza.

Kuri expresa su desacuerdo excusándose de que en el momento en el que tomó el club, ya contaba con deudas de previos dueños, acusación que Enrique Bonilla respondió en la rueda de prensa en la que hizo oficial la desafiliación del equipo.

“Todo club dado de alta por FIFA es notificado que debe subrogar los compromisos que haya adquirido esa plaza anteriormente. En el caso específico de La Piedad, que fue quien ascendió y se cambió a Veracruz, al momento de hacer el trámite se le comentó que el club tenía que subrogar los adeudos que se presentaran”, expresó el directivo.

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