El duelo de cuartos de final ante Brasil, el viernes en Port Elizabeth, es para el entrenador holandés Bert Van Marwijk un "desafío enorme", a la vez que reiteró que no hay problemas con su atacante Robin Van Persie, descontento por haber sido cambiado el lunes.

Van Marwijk reafirmó su admiración por la verdeamarela, pero señaló que su equipo debe vencer si realmente quiere ser "campeón del mundo", y para ello necesita la inspiración de todas sus figuras.

El entrenador quiso destacar el buen ambiente que reina en la concentración en Johannesburgo, a pesar de la polémica generada el lunes por la sustitución durante la segunda mitad de Robin Van Persie, que se mostró públicamente descontento. "El incidente está cerrado", aseguró.

"Brasil presenta un bloque defensivo de seis jugadores impresionantes y cuentan también con diez jugadores ofensivos siempre preparados para marcar diferencias. Es un equipo sólido", había comentado, el lunes, tras el triunfo sobre Eslovaquia (2-1), en octavos en Durban.

Van Marwijk cree que el equipo tendrá que hacer frente a una condición nueva en este Mundial: "no ser favorito".

Brasileños y holandeses se verán las caras el viernes en Port Elizabeth. El ganador se enfrentará en semifinales, el martes 6 en Ciudad del Cabo, al vencedor del Uruguay-Ghana de cuartos, también programado para el viernes