Rustenburgo. Las matemáticas y 441 kilómetros le han coqueteado al Tri para clasificar, pidiendo la hora ante Uruguay que ganó con justicia y autoridad 1-0, para agenciarse el primer lugar.

Una vez más, y casi como un amuleto de viaje para los mexicanos, desde la tribuna hasta la banca, la calculadora ha sido un buen aliado para tranquilizar los nervios. Al medio tiempo, se transmitió la mala noticia, Sudáfrica ganaba 2-0 y un par de goles más liquidaría al Tri.

Al minuto 43, un buen servicio definió el juego con el cabezazo de Luis Suárez, delantero que metió más de 45 goles en la temporada europea.

Pero la ayuda más importante para México, llegó del Estadio Free State. Hugo Lloris, a más de 400 kilómetros de distancia, fulminaba entre sus manos el sueño sudafricano. Detuvo siete opciones claras de gol. Después del 2-0, se convirtió en una muralla inquebrantable para Francia… y para México también.

En la banca, Manuel Vidrio seguía de cerca el resultado. En la cancha, México nunca tuvo una fórmula de respuesta efectiva para el juego de cerrojo de Uruguay, que siempre fue el dominador del partido sin pelota.

Los charrúas pasaron como primeros de grupo con un futbol compacto. Poco espectacular, pero muy efectivo. Con la pareja Forlán-Suárez en la delantera, la celeste tiene derecho a ilusionarse.

Y del otro lado, México tiró al basurero lo que había conseguido ante Francia:

confianza, reconocimiento y mucho futbol. Ayer nada de eso. Fue demasiado frágil a los contragolpes. Maza y Moreno fueron exhibidos con un poco de velocidad de los charrúas y sin capacidad de respuesta, el mediocampo fue decorativo y la falta de gol volvió a ser el gran dolor de cabeza.

Si acaso un par de disparos francos a gol. Pero ni Aguirre ni Carrillo encontraron opciones para acelerar al equipo. Los ingresos de Pablo Barrera o Javier Hernández sólo fueron para las estadísticas.

Al minuto 70, Malouda anotó a Sudáfrica. Manuel Vidrio se lo comunicó a Aguirre y luego a Gerardo Torrado. Luego nada, México esperó el término del partido para festejar su quinta clasificación a octavos de final en los mundiales.

El domingo inicia el camino al quinto partido. Es en el Soccer City, otra vez contra Argentina. Pero así, soñar está prohibido. ¿De vuelta a la realidad?