Tom Brady se resguarda en un bloque de 702 kilogramos, 1.96 cm de alto y con precio de 13.1 millones de dólares. Para lograr más de 4,000 yardas por segundo año consecutivo, a sus protectores, quienes le dan tiempo y aminoran el castigo físico sobre el estelar pasador, también les toca crédito.

Ryan Wendell, center; Dan Connolly, right guard; Logan Mankins, left guard; Sebastian Vollmer, right tackle, y Nate Solder, left tackle, son los responsables para que Brady esté a un triunfo de su sexto Super Bowl y Patriots aspire a su cuarto título Vince Lombardi.

La línea ofensiva con 25 años de experiencia acumulada en la NFL, la cual deberá soportar el asedio de Ravens el domingo, fue la sexta mejor en la campaña, al permitir 27 sacks sobre su número 12 y que a éste lo golpearan en 67 ocasiones en la fase regular.

Lo demostrado por los cinco elementos, aunado a la labor de algunos sustitutos, les permitió ser la sexta mejor unidad en su tipo, en la cual, la de peor registro fue la de Arizona (97 quarterback hits y 58 sacks). Los tackles y guardias de los de Boston progresaron tres posiciones respecto del año anterior.

Acorde a la alineación que NE utilizó en el Super Bowl XLVI y en comparación con la empleada el domingo ante Houston, permanecen en la actual campaña Mankins, Connolly y Vollmer. El primero, de 310 libras y seis pies, cuatro pulgadas, es el cuarto guard con salario más alto, con percepción neta de 7 millones de dólares.

Expertos afirman que aún cuando Pats ha sufrido bajas por lesión en la línea ofensiva, lograron proteger a Brady.

No obstante, en el divisional ante Texans, derribaron a Brady en una ocasión y le pegaron en seis, es decir, dos veces más del promedio permitido en la campaña regular.

Por lo pronto, la línea ofensiva de New England deberá medirse ante un contrincante que es líder en capturas en postemporada con seis en dos encuentros.