Toda Holanda es una crisis de nervios. Lo menos importante ayer fue el 2-0 en favor ante Dinamarca. La peor noticia es que sin Arjen Robben son casi nada. Un autogol y una genialidad de un juvenil resolvieron un partido que por merecimientos los escandinavos debieron ganar.

El 10 del Bayern Múnich sufrió desde la banca la inoperancia de un equipo plagado de estrellas. John­ Heitinga, Van Brocjhorst, Van Bommel, Kuyt, Van Persie, Sneijder, Van der Vaart. Nadie de esta pandilla fue capaz de poner ideas.

Robben es urgente en un equipo que por ADN tiene que jugar espectacular. Ayer, los más de 80,000 espectadores del Soccer City salieron desconcentrados por mirar a una Selección que apenas atinaba a enviar centros.

La Holanda dista mucho de ser la Naranja Mecánica o quizás era una máquina poco aceitada para más bien convertirse en un equipo lento, sin ideas ni imaginación.

La mejor noticia, además del triunfo, es que pese a la ausencia de Robben, quizás Elia sea capaz de darle a Holanda el talento que necesita en lo que Arjen se recupera.