Con el silbatazo final apenas se asomaron algunas sonrisas. No importó que Pumas se impusiera 3-2 a Atlante en su último partido del torneo, porque apenas concluyeron los 90 minutos los 22 futbolistas abandonaron la cancha de Ciudad Universitaria con los rostros duros, sabiéndose eliminados y en deuda con sus respectivas aficiones.

Por un lado, Antonio Torres Servín, entrenador de Pumas, dejó el terreno de juego apenas tranquilo, dando pasos veloces al vestuario, con la mirada clavada en el césped, sabiendo que el Apertura 2012 fue un fracaso para los de la UNAM.

Y detrás de una de las porterías, al mismo tiempo que algunos futbolistas intercambiaban camisetas y se estrechaban la mano, Ricardo La Volpe, se olvidó de que prácticamente habían llegado eliminados al partido y cinco minutos después de haber concluido el duelo se dirigía al vestuario pegado a uno de sus jóvenes dirigidos, a quien no dejaba de recriminarle las cosas que dejó de hacer y le indicaba con tres dedos de sus manos los movimientos que hubieran sido los indicados.

Ayer ni Martín Bravo, atacante que marcó el gol del triunfo para Pumas, ni Esteban Paredes, quien con su tanto de ayer se consagró campeón de goleo junto con Christian Benítez, con 11 anotaciones, pudieron salir con un rostro que denotara alegría o euforia. El primero agradeció las porras levantando tímidamente sus brazos, y al segundo le costaba sonreír cuando las cámaras fueron a buscarlo.

Venía a México a conseguir algo importante, lo logré de forma individual pero el próximo torneo quiero hacerlo grupal y calificar , mencionó el andino.

Minutos más tarde el único que apareció ante los medios fue Torres Servín, quien muy lejos de sentirse entusiasmado expresó que Pumas tenía que cerrar dignamente , mientras que todos los visitantes dejaron CU con la cabeza agachada, deseando que el Clausura 2013 les deje mejores conclusiones.