Nicolás Castillo registró 1,520 minutos de participación y 11 goles en el torneo Clausura 2018 con Pumas, lo que significó su mejor rendimiento en el futbol mexicano. Por primera ocasión desde que había llegado a México, en enero del 2017, el delantero chileno pasó un torneo entero sin lesiones, participando en todos los encuentros del torneo regular.

“Con nosotros no registró lesiones musculares o articulares, no tuvo ningún problema. A los puntos donde presentó lesiones se les prestó atención y se mantuvo fortalecido en esas áreas”, dijo Daniel Ipata, preparador físico de Pumas, quien elaboró un plan de trabajo junto con el staff técnico de Nicolás Castillo, para mejorar el rendimiento del jugador.

Aunque al atacante se le atribuyen actitudes individualistas durante su estancia en Pumas, como no hablar con la prensa, negarse a entrevistas o conferencias de prensas, Ipata recuerda el compromiso que tenía Castillo en los entrenamientos y en cuidado de su cuerpo, en parte porque tienen un kinesiólogo y un preparador físico particulares que le preparan rutinas que lo hacen fortalecer condiciones físicas y prevenir lesiones.

“Aprendí un poco tarde del tema del cuidado personal, porque eso es el 70 u 80% de la carrera de un futbolista para alargarla lo más posible”, declaró Castillo a TDN ahora en su regreso al futbol mexicano con América.

El atacante chileno indica que “si uno tiene buen momento económico tiene que invertir en sí mismo. Lo hago ahora y lo vengo haciendo desde que llegué a Pumas y me ha dado resultados en temas de prevenir lesiones, de estar bien físicamente. Los tenistas, los jugadores de futbol americano tienen a su staff técnico, es una herramienta muy importante y útil para el jugador”, añadió.

Castillo pasó 128 días lesionado con el equipo universitario, se perdió al menos ocho partidos por lesión y se sometió a una operación de tobillo, la parte del cuerpo que más se ha afectado en su carrera.

En su cuenta personal de Instagram, el delantero publicó un par de fotos realizando rehabilitación, ejercicios y se puede observar una caminadora, una cama de masajes y un centro de entrenamiento de fuerza con ligas, pesas y resortes.

Sólo en el último torneo con Pumas no presentó lesiones.

Ipata indica que todo se debió a que Castillo tiene un entrenador personal de cabecera, un especialista que revisa las lesiones pasadas, los golpes y fatiga de los músculos después de los partidos (kinesiólogo) y un entrenador que desarrolla —junto al cuerpo técnico del club— rutinas de entrenamiento para prevenir lesiones, fortalecer áreas de sensibilidad del jugador y desarrollar velocidad, coordinación y toma de decisiones.

El preparador físico de Pumas apunta que esta modalidad, en la que los futbolistas recurren a especialistas, lleva desarrollándose desde hace seis años y se calcula que 20% de los futbolistas tiene programas de entrenamiento personal.

“Me tocó coordinar con el entrenador personal de Nico y surgió una relación muy armoniosa y coordinada. Asistía a los entrenamientos y sabía el contenido de la carga del equipo, conversaba conmigo al terminar el entrenamiento y se diseñaban las cargas que se hacían en la tarde. Él me enviaba un informe y videos de lo que Nico hacía en las tardes”, recordó Ipata.

En América el reto será tener saludable a Castillo, ya que en septiembre del año pasado registró una lesión en la pantorrilla que lo alejó de las canchas 28 días, hecho que fomentó su salida de Benfica.

Nuevamente será un trabajo de coordinación entre el staff de Castillo y el cuerpo técnico de América.