En su mejor momento, Tiger Woods, el golfista más importante de los últimos años en Estados Unidos y la PGA, lograba un impacto tal que con sólo presentarse en el green movía enormes cantidades de seguidores, patrocinadores y dinero en la televisión que se traducía en jugosas ganancias para el entonces número uno del universo.

Incluso, si Tiger se perdía alguna fecha de la gira PGA, el mundo de los negocios comenzaba a tronarse los dedos, implorando que pronto volviese al green a representar su papel como el Rey Midas del golf.

Pero sin duda, esos días quedaron atrás y hoy, cuando por primera vez en 11 años se dispute el US Open sin su presencia, las televisoras y patrocinadores parecen no verse preocupadas pues saben que el impacto de Woods ya no es el mismo que antaño.

De acuerdo a un artículo publicado por el especialista Patrick Rishe en la revista Forbes, para los organizadores del torneo, la ausencia de Tiger tuvo cero impacto en la venta de boletos para el US Open que incluso alcanzan un precio de 200 dólares.

Sin embargo, Rishe reconoce que la ausencia de Woods podría tener un ligero impacto en las ganancias globales del Comité Organizador del US Open. Según sus datos en 2008 el comité Organizador tuvo ganancias de 50 millones de dólares, 20 millones de ellos por venta de boletos, 15 millones en hospedaje, 5 millones en alimentos y bebidas y 40 millones en derechos de transmisión.

En opinión de Rishe, el único rubro que se vería afectado sería el de alimentos y bebidas, pues el resto de los ingresos ya fueron obtenidos, incluso desde antes del anuncio de la ausencia de Tiger, por lo que el impacto sería mínimo.

La NBC, la más afectada

No obstante, la televisora que cuenta con los derechos de transmisión del US Open, es la que ha cargado con el peso de la caída de Tiger en los últimos años.

Desde que Woods debutó en este torneo en 1994, la NBC ha logrado sólo en una ocasión superar los 10 millones de televidentes y sólo dos veces superó los seis puntos de rating.

El primer nivel más alto en el rating que alcanzó, fue en el 2000, justo cuando Tiger logró su primer título en este torneo. La televisora registró un rating de seis puntos en la última ronda de la competencia y logró congregar a 8.24 millones de televidentes quienes vieron al joven Woods coronarse por primera vez.

En el 2002, alcanzó su nivel más alto en la historia en la transmisión de este torneo con 7.5 puntos de rating y 10.75 millones de televidentes. Ese año Woods consiguió su segundo trofeo en el US Open.

Mientras que en 2008, fecha en la que Tiger logró su título más reciente, la televisora alcanzó los 5.3 puntos de rating y al menos unos 7.83 millones de televidentes.

Tras el escándalo personal de Woods en el 2009, su participación en el torneo no ha tenido el impacto esperado en el rating que en 2009 fue de 5.3 y en 2010 de 5.1, por lo que ahora las televisoras y patrocinadores, parecen haber encontrado otra forma de vender el US Open, ahora sin la imagen de Tiger Woods.