Para lograr clasificar a Juegos Olímpicos, cuando juegas en una selección femenil de la Concacaf, existen dos grandes pruebas a vencer: una se llama Canadá (número 8 del ranking mundial) y otra Estados Unidos (número 1). La misión para la Selección Mexicana es difícil, pero no imposible; sin embargo, se debe reunir un conjunto de buenas circunstancias para lograrlo.

Una de ellas es contar con el estratega adecuado, Christopher Cuéllar tendrá en frente una oportunidad única, que no ha logrado consumar desde su llegada al frente de la selección mayor, y es ganarle a una selección mejor clasificada que México.

“Es una eliminatoria importante para él, para demostrar que sí merece estar a cargo de selección”, menciona Andrea Rodebaugh, referentes histórica de la Selección Mexicana.

La otra es el proceso de continuidad que se le ha dado a las jugadoras. Rodebaugh ahora consultante técnica regional de futbol femenil por la FIFA expuso: “Tienen lo necesario porque es una selección que tiene jugadoras que llevan un proceso en selecciones juveniles, en selección mayor, algunas de más de 10 años y de buen nivel, futbolistas que están jugando en Europa o a nivel universitario en Estados Unidos, entonces, sí tienen con qué. En categorías sub 20 se ha ganado la eliminatoria de la Concacaf a Canadá y Estados Unidos”.

Precisamente fue Christopher Cuéllar el técnico que llevó al Tri femenil en el 2018 al campeonato de la Concacaf Sub 20 para clasificar a la Copa del Mundo de la misma categoría. dentro de las jugadoras que obtuvieron los honores y que ahora representan a la selección mayor en el preolímpico están Daniela Espinosa, Jacqueline Ovalle, Jimena López y Emily Alvarado.

Cuéllar está a cargo del relevo generacional, pues la selección se compone de jugadoras con experiencia, que representaron a México desde la categoría Sub 20 en el 2008 (Stephany Mayor, Liliana Mercado y Renae Cuéllar) y futbolistas que ascendieron a la mayor hace un año.

Respecto al proceso de continuidad, Andrea opinó: “es lo que está mejor estructurado en la Federación, las selecciones nacionales femeniles son con lo que se empezó a estructurar en México, iniciando con la selección mayor cuando se clasificó al Mundial del 99, desde entonces, se siguió trabajando con esa categoría hacia abajo”.

Rodebaugh también destacó este proceso con la profesionalización de la liga femenil.

“Ya no es nada más selección, son competencias y cada club está a cargo de su propio equipo. También se tiene la liga juvenil que empezó en categorías menores, la denominada Scotiabank”.

La Liga MX femenil ha ayudado a la detección de talentos. Jugadoras como Lizbeth Ovalle se incorporaron a la selección tras su participación en el torneo.

“El Preolímpico es el torneo más difícil porque sólo hay dos lugares, pero ya pasamos esa época en la que se buscaba ir a ganar experiencia; ahora, es ir a ganar. Cualquier tipo de valoración respecto a lo que se necesite (mejorar) tiene que ser un análisis interno”.

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