“Si me muero, ¿tú vas a ser el responsable?”, le dijo el ruso Daniil Medvedev al árbitro español Carlos Ramos durante su duelo de octavos de final en Tokio 2020, en el que superó al italiano Fabio Fognini, para meterse entre los ocho finales con posibilidad de medalla.

El ruso, actual número 2 del mundo (ranking ATP), contestó con esa molestia tras jugar con una sensación térmica de 37 grados centígrados y caer al borde del colapso, como sí le ocurrió a la española Paula Badosa, quien tuvo que salir sobre una silla de ruedas en su eliminatoria de cuartos de final contra la checa Marketa Vondrousova, la misma que eliminó a Naomi Osaka.

“Ha sido una lástima terminar mi participación de esta manera. Las condiciones han sido exigentes y desde el primer día nos intentamos adaptar lo mejor posible, pero hoy el cuerpo no ha resistido. He sufrido un golpe de calor y no me sentía en condiciones de seguir compitiendo”, dijo Badosa, que tampoco participará en mixtos, por lo que España causó baja de esa competencia.

Desde el primer día de competencias en el Ariake Tennis Park, los tenistas se han quejado abiertamente de que juegan en una especie de sauna por la altas temperaturas y el porcentaje de humedad.

Una serie de estudios realizados por la British Association for Sustainability in Sport (BASIS), el Priestley International Centre for Climate de la Universidad de Leeds y la Universidad de Portsmouth adelantó que los atletas tendrán que hacer frente a condiciones extremas en Tokio, una ciudad que ha aumentado 2.86 grados centígrados desde 1990, más de tres veces más rápido que la media mundial.

Ante esto, la Federación Internacional de Tenis (ITF) está aplicando la política de calor extremo que ya utiliza en dos Grand Slams (Australia y US Open): 10 minutos de descanso entre el segundo y el tercer set.

Tras la jornada del miércoles, en la rama femenina individual se clasificaron Belinda Bencic (Suiza) y Elena Rybakina (Kazajstán), quienes se enfrentarán en semifinales, así como Elina Svitolina (Ucrania) y la mencionada Voundrousova (República Checa).

Del lado varonil, clasificaron a cuartos: Novak Djokovic (Serbia) contra Kei Nishikkori (Japón), Karen Khachanov (Rusia), que eliminó a Diego Schwartzman para ir contra Ugo Humbert (Francia), que eliminó a Stefanos Tsitsipas. Las otras llaves quedaron entre Medvedev-Pablo Carreño (España) y Alexander Zverev (Alemania)-Jeremy Chardy (Francia).

Djokovic, quien llegó a la justa olímpica con la aspiración de ganar una medalla de oro y así completar el Golden Slam (triunfar en los cuatro majors y en Juegos Olímpicos), abordó el tema de la presión mental que ha tomado fuerza por los casos de Naomi Osaka y Simone Biles.

“Obviamente no voy a decir que soy capaz de aislarme de todo el ruido mediático que existe en torno a mí y mis opciones de ganar en este evento olímpico. Lo veo, lo escucho, lo percibo y sé que está ahí, pero con el tiempo he aprendido a desarrollar mecanismos de gestión emocional que me permiten ver todo eso como algo positivo, y no como algo que puede destruirme. Siento que la presión es un privilegio y que sin ella no existiría el deporte profesional”.

Tras las bajas de Roger Federer y Rafael Nadal antes de comenzar el torneo de tenis en Tokio 2020, más la de Andy Murray por cuestiones físicas ya durante el certamen, Djokovic reforzó su carta de favorito en los Juegos Olímpicos, pues viene de un año en el que ha ganado tres Grand Slams.

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