La inclusión de peloteros japoneses y coreanos en los rosters de los Sultanes de Monterrey y Bravos de León tiene como justificación establecer alianzas comerciales.

En ambas entidades existen comunidades de dichas naciones asiáticas, consecuencia de las inversiones que ha hecho la industria automotriz, principalmente. Se estima que en la ciudad de Monterrey habitan alrededor de 10,000 coreanos.

“Fue una idea comercial, en el sentido de traer a jugadores coreanos, porque en Monterrey tenemos la planta de KIA”, mencionó Willie González, vicepresidente de los Sultanes de Monterrey.

En dos series (seis partidos), el promedio de asistencia de fans coreanos fue de 2,300 por partido, que representa 10% del aforo total del Estadio de Béisbol Monterrey.

Para la selección y evaluación de los posibles refuerzos viajaron a Corea del Sur: Roberto Kelly, mánager; Miguel Flores, director deportivo, y Carlos Chapa, director de Inteligencia Deportiva. El viaje estableció alianzas y evaluaron a los jugadores que podían sumar a la organización.

“Mentiría si dijera que teníamos un objetivo o que ya conocimos el mercado a la perfección. Fue un viaje para conocer las directivas de los equipos, a los agentes (...) Vivimos en un mundo globalizado, pero quisimos ver a los jugadores en persona y no sólo en un video de dos minutos, y así un jugador de calidad media parece como uno del salón de la fama”, indicó el directivo.

Los primeros jugadores que fueron contemplados para integrarse al roster fueron: Jin-Woo Kim y Hyun-Jun Park, quien al final no se quedó en la organización, porque en el 2012 fue suspendido de la Organización Coreana de Beisbol (KBO, por su sigla en inglés) por intento de amaño de partidos. Posteriormente, se integró el japonés Sho Aranami.

Kim llegó en febrero en Monterrey y lo dieron de baja en mayo. Tuvo participación en seis juegos y registró un promedio de carreras limpias de 6.12. Aranami se integró en el mismo mes y fue baja el 25 de junio. Su promedio de bateo fue de .293.

La adaptación para los jugadores no es sencilla, y para facilitarlo un poco los peloteros contaron con traductor y procuraron que su alimentación fuera muy similar a lo que ellos están acostumbrados.

La adaptación al clima de Monterrey no fue sencilla para Sho, pero con apoyo del nutriólogo le dieron sueros especiales, porque comenzó a tener calambres y en lo deportivo les expresó que era muy distinto en el caso de los pitcheos rompientes.

En el caso de las condiciones salariales, para los peloteros coreanos están en el mismo rango del que pueden obtener en su país, mientras los de un beisbolista japonés pueden ser mayores en la Liga Japonesa de Béisbol Profesional (NBP, por su sigla en inglés) que en la LMB.

El salario promedio en la NBP es de 398,500 dólares (7.5 millones de pesos). Las franquicias que más pagan en la liga japonesa son: Yomiuri Giants (692,600 dólares), Fukuoka SoftBank Hawks (653,800) y Hanshin Tigers (438,100 dólares).

En tanto, el sueldo de un jugador extranjero en México oscila entes 10,000 y 15,000 dólares, aunque hay equipos que pueden pagan más.

Los jugadores asiáticos firman contratos multianuales, mientras que en México los extranjeros tienen contratos por temporada y no están garantizados.

El director de Inteligencia Deportiva explicó que en Asia los contratos sí están garantizados y son acuerdos por seis o siete años.

“Traer un jugador con contrato es prácticamente imposible. Inclusive fuimos a ligas independientes y fue así que elegimos a Jin-Woo Kim”.

La directiva de Sultanes se reunió con la organización de los Kia Tigers, gracias a que uno de los patrocinadores es KIA. También tuvieron platicas con organizaciones del área de Seúl, principalmente.

Con la participación que tendrá la novena regiomontana en la LMP, tienen planeado incluir a peloteros asiáticos. Aunque Carlos Chapa aclaró que no sólo es traerlos, sino que también sean competitivos.

De acuerdo con datos del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano, el primer jugador japonés en la LMB fue Kuny Ogawa, y fue parte del roster de los Rieleros en 1994.

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La intención de los Bravos de León de incluir a un jugador japonés fue desde hacer tres años y hasta la presente temporada lo concretaron con el pitcher japonés Yasutomo Kubo, quien es el líder en ponches en la Liga.

Kubo, de 38 años, cuenta con un contrato por al menos tres años con la organización, aunque hay cláusulas que permitirían terminar antes la relación laboral.

Mauricio Martínez, presidente administrativo de los Bravos, cuenta que contrataron a Yasutomo con la seguridad de que iba a jugar y “desde que hicimos la presentación la comunidad japonesa expresó interés. El enlace con la Bravos resultó como lo esperábamos”.

Son aproximadamente 5,000 japoneses los que viven en la región. Cada que Kubo lanza, se dan cita en el Estadio Domingo Santana entre 500 y 600 personas. También, les significa 100% del aforo del inmueble.

Una de las estrategias que implementaron ambas organizaciones fue la serie samurai, tanto en Monterrey y León.

El directivo refiere que es una comunidad que está en constante comunicación.

“Tenemos un problema de inseguridad y ellos tan noche no salen. Esperemos que eso se solucione”.

La organización tiene planeado sumar dos pitchers más. Mauricio Martínez justificó que su “disciplina, orden, forma de trabajar contagia a todo el grupo, y eso nos ha gustado”.

Aunque reconoció lo complejo que es traer peloteros japoneses por los salarios que tienen en su Liga.

En el caso de los patrocinadores ya no lograron concretar algún acuerdo con una empresa japonesa, porque sus presupuestos los asignan entre septiembre y octubre, además de que la incertidumbre sobre la continuidad del equipo afectó, pero la directiva confía en que el siguiente año podrán firmar algún contrato.