Johannesburgo. JOHN MOSHOEU es para Sudáfrica lo que fue Zidane para Francia: talento en su máxima expresión.

El 10 de la Selección más productiva en aquella época, para la ahora nación mundialista, admite que pese a la calidad de aquella generación de mediados de los 90, la nueva versión sudafricana apela a su nacionalismo para mejorar los defectos.

Moshoeu es integrante de la generación más fructífera que haya tenido Sudáfrica en el futbol. Justamente después de la caída del Apartheid a principios de la década de los 90, la FIFA decidió readmitir a esta nación en 1992 y los Bafana bafana hicieron maravillas: ganaron la Copa Africana en 1996 y consiguieron su primera clasificación a la Copa del Mundo en Francia 1998 donde disputó los tres partidos.

Aquel equipo era muy bueno en sus cualidades, pero esta nueva generación tiene más nacionalismo que ninguna otra que haya existido en Sudáfrica , advierte en charla con El Economista.

Y es que John admite que la política de orgullo nacional que ha impartido el brasileño Carlos Alberto Parreira ha dado sus resultados en la cancha, no por los 12 partidos invictos. Sino que esa exigencia los ha obligado a dar un salto de calidad notorio .

Este no es sólo un tema deportivo, es muy importante para nosotros que esto ocurra, que los jugadores puedan entender que nos jugamos el prestigio internacional , declara Moshoeu.

El 10 de los sudafricanos en el 2008 tiene la esperanza que con cuatro puntos ya están en la segunda ronda. Ganar a México o Uruguay es la clave. Luego a seguir soñando. Por ahora el debut creo que no les pesará, se nota que tienen adrenalina hasta la cabeza y saldrán a sacarlo todo , finalizó.