Cuando Pumas despertó del letargo, provocado por un clima despiadado y un juego intrascendente para sus aspiraciones de Liguilla, ya tenía un gol en contra en el marcador.

Lo poco que se jugaban ambos equipos en el inicio del partido provocó un ritmo denso, sin peligros; incluso, los desbordes de Dante López destacaron en una constelación de jugadores amarrados al césped, con poca movilidad y que sólo esperaban el transcurso de los minutos.

Los universitarios no pudieron marcar los 11 goles que necesitaban para desbancar a Tigres del último lugar para la Liguilla; sin embargo, castigaron la mezquindad de América y en los minutos finales lograron empatar el partido, 1-1, con lo que mandaron a Águilas al cuarto lugar de la clasificación que, como consecuencia, enfrentarán a Guadalajara en la fase final del campeonato, el equipo en mejor forma en la parte final del torneo.

Como consecuencia de un partido en el que sólo se jugaba la posición en la Tabla de América, Ignacio Ambriz decidió darle descanso y guardarse a Rubens Sambueza y Pablo Aguilar, que estaban en peligro de perderse la Liguilla en caso de una amonestación más.

Del lado de Pumas, su compromiso sudamericano en Copa Libertadores se reflejó en el once titular, con nombres como Dante y Cabrera.

Así transcurrió el primer tiempo, con la importancia de un duelo del que sólo se espera que pasen los minutos, porque fue hasta pasada la media hora del juego que se presentó el primer disparo a gol, en los pies de Paul Aguilar, cuando disparó por encima de Alejandro Palacios; cuando el balón se enfilaba a la portería, Darío Verón rescató a su equipo.

No resistió mucho la fe universitaria, porque la estrategia auriazul se basó en resistir los contados ataques americanistas, algunas jugadas de Michael Arroyo y la persistencia de Oribe, que incomodaba a los centrales felinos. Fue el mismo Aguilar quien desnudó la poca ambición de Pumas, con un remate de cabeza, sin marca, que venció al portero local.

Fueron los mejores momentos de América, dinámico, asociativo y, sobre todo, deseoso de aumentar la ventaja; no obstante, el final del primer tiempo fue su peor obstáculo, porque ya en la segunda mitad, con el ingreso de Luis Quiñonez y Javier Cortés, los locales revivieron en entusiasmo.

La dinámica del colombiano frenó las jugadas ofensivas de Paul Aguilar. Pumas tiró de intensidad, mientras América se atrincheraba en su campo, hasta que Goltz cometió penal sobre Eduardo Herrera.

La voluntad de Pumas se repuso incluso a la falla de Sosa, que cobró la pena máxima y Hugo González detuvo el disparo, pero el tesón auriazul tuvo recompensa con el gol de Britos, un gol intrascendente para las aspiraciones de Liguilla de los felinos, pero que a América le significó caer en la clasificación y encarar al equipo que sólo perdió uno de sus últimos ocho partidos, o sea Guadalajara.