Leonín Pineda pasaba horas en casa, concentrado y lidiando con un sinfín de piezas de rompecabezas que parecían no tener sentido. Ese escenario fue parte de la carrera del guardameta que ya ha jugado con América, Tijuana, La Piedad, Veracruz y Potros UAEM.

Leonín es uno de los muchos casos de arqueros que tuvieron que esperar en la tribuna a que llegara su oportunidad. Así es la situación que viven los terceros guardametas al inicio de su carrera o incluso en gran parte de ella. Futbolistas que tienen salarios desde los 50,000 hasta los 250,000 pesos... pero que no juegan.

El deportista nacido en Arcelia, Guerrero, llegó a Coapa en el 2006 para ser parte de Socio Águila y fue hasta el 2011 cuando formó parte del primer equipo, sin poder contar con la oportunidad de figurar; por ello, tuvo que buscar un refugio para no desistir antes de hacer carrera en el circuito de Ascenso.

“Armaba muchos rompecabezas, que también implican mucha paciencia”, respondió a este diario tras ser cuestionado sobre la forma en que sobrellevaba las épocas en las que no podía ni estar entre los 18 elementos que se registraban para los porteros.

“Ser arquero es una posición en la que hay que ser realistas y saber que sólo uno juega”, expresó el futbolista que sabe lo que significa tener que formarse detrás de dos compañeros y luchar para ser tomado en cuenta.

“En Tijuana empecé como tercer portero y terminé como titular logrando un ascenso. La clave es tener paciencia”, agregó el meta que el torneo pasado era el titular de Potros UAEM en el Ascenso MX y que actualmente se encuentra en una pausa obligada al no entrar en planes del cuerpo técnico encabezado por Héctor Hugo Eugui.

En esos momentos en los que el entrenamiento diario no es suficiente para salir al menos a la banca, el papel del preparador físico, hombre que pasa más tiempo con los arqueros, es fundamental.

“Hay que tener mucho diálogo, darles la confianza y preocuparse por ellos dentro y fuera”, dijo a El Economista Rafael Cuevas, exportero del Atlante y actual mentor de los guardametas de Alebrijes de Oaxaca, vigente campeón de la antes llamada Primera A.

Y Leonín coincide con Cuevas, ya que compartió que en esos instantes de incertidumbre siempre viene bien la comunicación con el entrenador de porteros, “saber que estás haciendo las cosas bien o que te digan qué te está faltando para ser tomado en cuenta”.

Como todo profesional, Pineda vivió momentos de desesperación, aunque, presume, logró salir adelante con actividades que le devolvían la calma, como sucedió con los rompecabezas. “Salía a caminar, paseaba, disfrutaba del ambiente, creo que eso me ayudó bastante a no desesperarme y saber que tarde o temprano llega la oportunidad si tú trabajas bien”, reveló el jugador que también consiguió un ascenso con La Piedad —hoy convertido en Veracruz— y tras una lesión perdió el puesto que jamás le fue devuelto en el cuadro del Puerto. Después, fue un indiscutible en Potros UAEM hasta antes de la llegada de un nuevo entrenador.

A diferencia de la forma en la que el jugador que se prepara para encontrar un nuevo club en verano afrontó los momentos de inactividad, hay otros casos en los que la impaciencia ha llevado a los porteros a cambiar de equipo sin poder encontrar la regularidad que buscan.

Eso vive Turso Trueba, quien se formó en Pumas, conjunto al que llegó con 14 años y donde pasó seis sin tener ninguna oportunidad. “No veía ninguna proyección y cuando me llamaron de Puebla no lo pensé dos veces”, mencionó al llegar a la Franja el que es el tercer guardameta del cuadro camotero.

Actualmente, el juvenil trabaja sin opciones en la plantilla dirigida por Enrique Meza, entrenador que cuenta en el arco con Moisés Muñoz y el uruguayo Nicolás Vikonis.

“Ha sido un reto estar en Puebla. He entrenado con porteros a los que les he aprendido mucho”, declaró antes de arrancar el Clausura 2018.

Finalmente, Rafael Cuevas destacó que cuando se cuenta con un tercer arquero con experiencia, se le mantiene motivado y enfocado “exigiéndole igual que al titular”. En cambio, si se trata de un joven como Turso, se les incentiva pidiéndoles que “le aprendan” a sus compañeros que tienen arriba.

De acuerdo con el preparador de arqueros de Alebrijes, quien vivió una situación similar cuando fue el suplente de Federico Vilar en Atlante entre el 2003 y el 2008, para triunfar bajo los tres postes se debe contar con paciencia y confianza.

“Está en uno mismo no bajar los brazos y ser conscientes de que cuando a uno le toca tiene que entregar buenas cuentas”.