Cuando Pablo Barrera corría al banderín derecho del tiro de esquina para celebrar el cuarto gol del partido, las dudas sobre el proceso del entrenador David Patiño al frente de Pumas se disipaban.

El equipo superó 4-2 a Lobos Buap en una muestra de efectividad ofensiva, resultado que los coloca en el segundo lugar de la clasificación —empatado con América, que también tiene 17 puntos— y que confirma al plantel de Universidad en el más goleador del torneo con 18 goles.

Ahí está una de las fortalezas del equipo de Patiño, la diversidad de jugadores para anotar gol. Si en el pasado Nicolás Castillo representaba 60% de las anotaciones del equipo, en este torneo son ocho los jugadores del equipo que han anotado al menos un gol y los delanteros, todos tienen más de dos anotaciones.

Barrera llegó a su tercer tanto del torneo, cantidad que no alcanzaba desde hace cinco años.

La recuperación futbolística de Pumas se confirmó después de regresar de la pausa en el torneo con motivo de los partidos amistosos de selecciones nacionales, que después de acumular seis partidos sin ganar, entre Copa y Liga, ahora hila tres victorias consecutivas y las mejores sensaciones al imponerse a un equipo al que liquidaron las desatenciones, es decir, Lobos.

“Llevo dos torneos dirigiendo al equipo, además de seis partidos como interino, y en ese tiempo hemos tenido buenos y malos momentos, pero el equipo ha sido resiliente para salir de los malos momentos y ahora estamos en la pelea”, indicó David Patiño al finalizar el encuentro.

Alan Mendoza empezó a construir el triunfo de los Pumas cuando aprovechó un rebote después de un tiro de esquina, y cuando un defensa de Lobos no pudo despejar el balón. Apenas habían pasado siete minutos y los universitarios a se habían puesto en ventaja, lo que hacía suponer una tarde placentera.

Patiño describe como estados alterados las situaciones de juego que pueden provocar inestabilidad emocional a los jugadores en la cancha, ésas pueden ser un gol a favor o en contra, una expulsión, una lesión grave o incluso una llamada de atención fuerte desde la banca.

El gol de Mendoza no hizo más ambiciosos a los Pumas, por el contrario, cedieron el balón a los rivales y sufrieron con la creación de oportunidad de gol.

Fueron los minutos de mayor monotonía el juego, donde existieron pocas llegadas de gol y jugadores como Martín Rodríguez se dedican a caminar por la cancha. No había intensidad.

Por eso el gol de Michaell Chirinos en el segundo tiempo confirmaba la displicencia de los Pumas, que hasta ese momento se habían conformado con un gol que les diera el triunfo.

Pero entonces despertó el espíritu competitivo del equipo, y en menos de dos minutos los goles de Juan Iturbe y Pablo Barrera sentenciaron el partido.

“Que la gente sepa que los jugadores están con el entrenador, que estamos a muerte y vamos a pelear partido a partido para obtener buenos resultados”, comentó Pablo Barrera, capitán del equipo al finalizar el partido.

Pumas inicia la segunda mitad del torneo como sublíder, con la mejor ofensiva del campeonato y un resurgimiento después de una etapa de crisis.

De la nicodependencia, por los goles de Castillo, hoy el equipo es el más goleador gracias a la diversidad de sus autores del gol.