La Copa del mundo se pondrá en marcha con un partido de austero cartel. Los equipos con los rankings más bajos en el torneo se miden en el duelo inaugural, cuando Rusia enfrente a Arabia Saudita en el estadio Luzhniki en Moscú, sede también de la final el 15 de julio.

Rusia, 70a en el escalafón de la FIFA, se clasificó directamente por su condición de anfitriona del certamen. Los saudíes, en el puesto número 67, tienen el peor ranking de los 31 países que aseguraron su presencia tras las eliminatorias. También son el equipo con menos opciones en las apuestas para alcanzar la final.

Los dueños de casa precisan la victoria de inmediato para tener una posibilidad real de sobrevivir el Grupo A, y se anticipa la presencia del presidente ruso Vladimir Putin entre la concurrencia. Rusia intenta poner fin a una racha de siete partidos sin ganar. Sólo un anfitrión en el Mundial ha quedado fuera tras la fase de grupos: Sudáfrica en el 2010.

Las otras dos selecciones del grupo, Egipto y Uruguay, cuentan con dos delanteros de fuste en Mohamed Salah y Luis Suárez, quienes podrían desquiciar a las defensas de Rusia y Arabia Saudí.

Los saudíes perdieron sus últimos tres partidos, pero se ilusionan con su reaparición en un Mundial tras una ausencia de 12 años.

La edad promedio de los jugadores de los equipos de Rusia y Arabia Saudí es de casi 29 años —entre los más viejos del torneo— y ambos tienen jugadores con más de 100 partidos internacionales.