Roland Garros quiere ser un ejemplo para otros torneos de tenis e imponer liderazgo en materia de sostenibilidad en eventos deportivos. No son sólo ideas, el Grand Slam cuenta con un proyecto de renovación en infraestructura y logística de organización, que tiene como meta el año 2021 para ser completado.

Se han dado pasos significativos como que la cancha principal del torneo esté rodeada de invernaderos que contienen flora de cuatro continentes y más de 500 especies.

Hace 10 años en Roland Garros, la Federación Francesa de Tenis lanzó Opération Balle Jaune, un programa en el que millones de pelotas de tenis se reciclan y se transforman en pisos deportivos en instalaciones utilizadas por niños discapacitados.

En el 2014, el torneo se convirtió en el primer evento deportivo en Francia, y el segundo después de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en obtener la certificación ISO 20121. Y desde enero del 2017, la FFT firmó una carta que promueve la responsabilidad ecológica en los eventos deportivos. La carta que se compone de 15 compromisos a alcanzar en el 2020 fue desarrollada con ayuda del Ministerio de Deportes de Francia.

En el 2018, 72.2% de los espectadores viajó al estadio utilizando el transporte que emitió poco o nada de gases de efecto invernadero, comparado con 54.9% en el 2011.

Los organizadores del torneo se sumaron a la campaña de GoodPlanet Foundation, una ONG ambiental que desarrolla planes alimentarios sostenibles. El Desafío de Buena Acción invita a los socios del evento a suministrar alimentos y bebidas, desde la producción hasta la gestión de residuos.

En relación con las instalaciones (con un costo aproximado de 350 millones de euros), la FFT quiere espacios más verdes en el entorno urbano de Porte-d’Auteuil, en el distrito XVI en París, en sintonía con el parque de Bois de Boulogne, que colinda con la sede del Roland Garros.

Después de concluir el Roland Garros 2018, la cancha Philippe Chatrier, construida hace casi 100 años y que vio ganar en 11 ocasiones a Rafa Nadal, fue totalmente demolida y se levantó una nueva pista central con materiales ecológicos.

Por ejemplo, los característicos asientos verdes de sus gradas para más de 15, 000 espectadores fueron remplazados por otros de madera. El techo retráctil contra las inclemencias climatológicas se instalará tras finalizar la competición de este año. En la pista Suzanne Lenglen, la mayor tenista ganadora de 31 Grand Slam, se ha instalado también madera en sus 10,000 butacas.

Cuando finalicen las obras, en el 2021, el recinto habrá aumentado sus dimensiones de 8.5 hectáreas actuales hasta 11.16 hectáreas, lo que permitirá albergar a 45,000 visitantes cada día.

La remodelación sumará nuevas canchas, edificios de seguridad y para profesionales, y también transformará la famosa Plaza de los Mosqueteros (en homenaje a los cuatro tenistas franceses que ganaron la Copa Davis en 1927), que será más extensa y boscosa.

La zona se convertirá en una vasta explanada verde que ocupará casi 1 hectárea y facilitará la fluidez de los asistentes.

El recinto pasará a denominarse Roland Garros Village, un lugar que albergará, además, tiendas y espacios para los patrocinadores del torneo.

“Es una experiencia doble, no se trata sólo de deportes, puede tomarse el tiempo para ver las plantas antes de ver un partido. Todo es realmente agradable y relajante”, dijo a CNA, Jean-Pierre, un espectador de 50 años en el Roland Garros.