—¿Cuál es el pasaje favorito de la Biblia de su hijo?

—El salmo 37:5. En él se lee: “encomienda al Señor tu camino. Y confía en él; y él hará”, responde Roger Martínez Mercado, padre de Roger Martínez, delantero del América

—¿Por qué es su favorito?

—Ha pasado momentos duros, pero siempre recordaba ese salmo cuando las situaciones lucían más complicadas dentro y fuera del campo.

La fe y el futbol son fundamentales para la familia del colombiano.

Martínez Mercado es un pastor de una iglesia ubicada en Cartagena. Antes de que dedicara su vida a la religión jugó futbol, aunque nunca profesionalmente como su hijo. Al igual que él, también se desempeñaba como delantero. Fue así como el atacante azulcrema recibió sus primeras lecciones para definir frente a la portería y, a la par, empezó a compartir la fe que tenía su padre.

“Su amor por Dios es tan fuerte que le permitió mantenerse de pie cuando no jugaba”, dice.

Martínez no tenía minutos en Racing de Avellaneda, porque tuvo una mala campaña de debut: anotó un gol en 14 encuentros. La situación empeoró cuando Diego Cocca —entrenador del equipo y actualmente al frente del Tijuana— le informó que no entraba en los planes de la institución.

A la siguiente temporada fue prestado al Santamaría de segunda división en el que no marcó en ninguno de los nueve partidos que disputó. Martínez regresó a Racing pero, otra vez, el club lo cedió. Esta vez al Aldosivi.

El delantero —menciona su padre— sentía que su carrera futbolística corría peligro.

Martínez se trasladó a Argentina para apoyarlo. Lo trató de convencer de que lo único que tenía que hacer es entrenar lo mejor que pudiera y dejarle el resto a Dios. “Pero no fue fácil. Estaba frustrado porque la situación no cambiaba tan rápido como quería”, recuerda.

Pero las cosas cambiaron cuando menos se lo esperaba.

Comenzó a hacer goles. En Aldosivi hizo seis en 26 encuentros que permitieron que pudiera regresar a Racing. Esta vez, con Cocca fuera de la institución, tendría la oportunidad de tener minutos en el terreno de juego.

Y los aprovechó.

En 10 encuentros marcó cuatro tantos y coincidió que en ese tiempo era uno de los principales prospectos para encabezar la selección Sub 23 de Colombia que enfrentaría los Juegos Olímpicos de Río.

Para ese entonces empezaron a llegar las ofertas de otras ligas, entre ellas las europeas.

* * *

El atacante fichó por el Jiangsu Suning chino en los primeros días de julio del 2016. Su idea era jugar un tiempo corto en Asia y luego emigrar al Inter de Milán, debido a que los propietarios del Jiangsu eran los mismos de los del cuadro italiano.

Pero su traspaso tuvo un costo: no pudo asistir a los Juegos Olímpicos porque el Jiangsu se lo prohibió. Al poco tiempo las cosas empeoraron.

“Los chinos le mintieron. Le dijeron que si tenía buenas actuaciones le podían dar un cupo de extranjero en el Inter. Pero nunca llegó”, menciona su padre.

El problema ya no era los minutos en el terreno de juego ni sus goles, era que estaba atrapado en la Liga china, cuando su deseo era emigrar al futbol europeo.

Martínez logró que la temporada pasada lo prestaran al Villarreal, pero no encontró regularidad. Finalmente, en el pasado mercado de fichajes lo firmó el América.

“Se siente cómodo y querido, cuando hablamos me dice que lo tratan bien y que eso le da confianza para dar su mejor nivel. Encontró lo que no había tenido en los últimos años: minutos y estabilidad en un buen equipo”, dice su padre.

Martínez no es el único que se siente satisfecho. Miguel Herrera, entrenador del club, alaba las condiciones del colombiano y la adaptación que ha tenido con el plantel. Martínez ha disputado los dos encuentros de titular en la Liga MX y registra un tanto.

“El festejo del gol contra Necaxa fue muy especial para él. Por un lado levantó los dedos hacia arriba señalando el cielo, que es su forma de agradecerle a Dios. Por otro, dio un grito en el que se libró de la impotencia de lo que le había pasado en los últimos años”, dice Martínez Mercado.