Andrea Rodebaugh aceptó su faceta como pionera del futbol femenil en todos los ámbitos. A los 27 años le tocó integrar a la selección mexicana femenil que buscaba calificar a la segunda edición del mundial femenil en Suecia 1995.

Recuerda que sólo había visorías para detectar a las chicas que estuvieran interesadas en competir. Se reunía un grupo semanas antes del torneo clasificatorio y, sin experiencia, se enfrentaban a jugadoras estadounidenses y canadienses con mayor bagaje en el alto rendimiento.

“hoy en día existe la posibilidad de que 5 o 6 países ganen un Mundial. Ya no es como antes, donde se sabía que sólo podían ganarlo uno o dos países, nada más”, dijo.

Ella, fue parte de la primera selección mexicana que participó en un mundial femenil, cuando en 1999 clasificaron al torneo. Después creó una academia de futbol para mujeres, se desempeñó como instructora y capacitadora de futbol femenil en la FIFA, hasta convertirse en entrenadora de Xolas de Tijuana de la Liga MX Femenil.

En diciembre pasado puso fin a su paso por Tijuana y regresó de tiempo completo como oficial de FIFA, para desarrollar proyectos de futbol femenil para Concacaf y Conmebol.

“Me da gusto cómo ha ido avanzado, cómo se ha ido profesionalizando el futbol femenil en todos los ambientes, la jugadoras, el manejo y la organización”, aseguró.

Rodebaugh ha sido testigo de la evolución progresiva, aunque inconclusa, del futbol femenil en el mundo.

—¿Qué tanto ha cambiado el Mundial de futbol femenil desde aquella edición que jugaste?

Han cambiado muchas cosas, y en todos los sentidos, desde los países que clasifican, la preparación de los equipos, previo a la clasificación y una vez clasificadas. Aquella vez en el mundial las atenciones, los hoteles, la logística y operación de un campeonato del mundo era totalmente diferente a lo actual.

Todo ha cambiado y obedece, de alguna forma, al interés del resto del mundo, porque la FIFA organiza el campeonato del mundo desde 1991, y claro que han mejorado las condiciones. Por ejemplo, las jugadoras viajan en primera clase, incrementó el premio económico que se va a dar al equipo campeón, y obedece al interés que se ha ganado a lo largo de los años.

—¿Cómo recuerdas tu experiencia mundialista con México?

México, como muchos países, previo a una convocatoria hacía visorías, se seleccionaba a un equipo meses previos a la competencia y no había partidos de preparación, giras, ni trabajo en forma, y teníamos entrenadores que jamás trabajaron con mujeres, y así nos íbamos a un Mundial.

—En tu posición como oficial de desarrollo, ¿qué aspectos percibes en la evolución del futbol femenil?

En la profesionalización, manejo y organización, han crecido algunas selecciones. Es clave tener una estructura en el país, no sólo convocar a Selección Nacional mayor, sino tener selecciones menores donde las jugadoras estén ganando experiencia.

Es importante tener competencias en categoría mayor y juveniles, donde exista una pirámide, donde está el futbol base, el futbol juvenil, y que exista un camino para llegar al alto rendimiento, así como la capacitación de los cuerpos técnicos.

—¿Cuál es el apoyo institucional que realiza la FIFA para el futbol femenil?

A partir de las reformas que se hicieron, FIFA otorga mayores fondos para el desarrollo, pero las federaciones son quienes determinan cómo y en qué área se invierte. Los países pueden acceder a mayores fondos si cuentan con una Liga juvenil femenil, con una Liga categoría mayor femenil, y si sus selecciones juveniles femeniles juegan un cierto número de amistosos en el año.

—¿Cómo ha cambiado el rol del entrenador de futbol femenil con el tiempo?

Se ha vuelto más profesional, con la exigencia de que sea una persona que esté titulada. Anteriormente, el futbol femenil era visto como la selección que nadie quería entrenar. Se la encargaban a quien la quisiera. hoy en día la exigencia es mayor, y la capacitación de entrenadores es sumamente importante, porque el reflejo de lo que está pasando en el campo es reflejo del banquillo. Uno no puede enseñar lo que no sabe o lo que no puede transmitir.

—¿Cómo afectará al desarrollo del futbol femenil en México que la selección nacional no calificara al Mundial de futbol?

Es muy lamentable no haber clasificado, porque era muy importante para el proceso de desarrollo de las jugadoras. Es una generación, si no la mejor, de las mejores que ha tenido México, porque llevaban muchos años juntas, algunas de ellas más de 10 años jugando en selecciones nacionales.

La Liga MX tuvo muy poco que ver en el resultado, porque llevaba apenas un año de haber iniciado. La gran mayoría de las jugadoras no estaban jugando en la Liga MX Femenil, porque había mexicoamericanas y jugadoras que estaban jugando en el extranjero.

La consolidación de la Liga MX Femenil seguirá teniendo impacto en selecciones nacionales.