Johannesburgo. Es momento de tomar de los anaqueles los libros de historia. De la rivalidad entre Bobby Charlton y Uwe Seeler, del gol que fue o no fue en Inglaterra 66; de los penales de Italia 90 y el liderazgo de Lothar Matthaus. Es tiempo de vivir el pique más añejo de Europa. Inglaterra y Alemania se disputarán un pase a los cuartos de final.

Ambos, in extremis, clasificaron en la segunda ronda. Los germanos con un atinado disparo de Mesut Oezil liquidaron el partido 1-0 ante Ghana. Inglaterra recuperó autoestima con un triunfo dramático ante Eslovenia, también por la mínima.

Ambos llegan con problemas de estilo. Lejos está el equipo germano del potencial que mostró el Bayern Múnich en la Champions. Jugaron ayer sus tres pilares, Lahm en la defensa, Schweinsteiger en el medio campo y Mueller en el ataque han perdido ritmo.

Ayer ante Ghana, un equipo con más entusiasmo que táctica y futbol, apenas pudieron encajarle un gol. Tuvo que aparecer un jugador de origen turco (Oezil) para anotar y darle el primer sitio a Alemania.

El premio de primer lugar no es nada jugoso, pero la noticia tampoco es tan agradable para los ingleses.

Atrás quedaron los tiempos de Littsbarki, Hassler o Ziege. Sin Ballack. Este equipo ha perdido la única fuente de imaginación alemana y ahora trabaja como una máquina.

Los alemanes son tan musculosos que ni siquiera el poder físico de los ghaneses les hizo mella. Al contrario, los africanos terminaron con la boca abierta jalando aire y los teutones como si nada.

Ver la Alemania de Sudáfrica 2010 es como un regreso a los 80, cuando el físico era lo fundamental y la creatividad era algo casi prohibido y los germanos ganaban casi por dictamen. Lo que inició Klinsmann en el 2006 con un equipo que jugara y que continuó con el legado Joachim, parece que ha llegado a su fin.

Inglaterra sale con ligera ventaja en el tema de futbol . Pero los alemanes son tan genéticamente victoriosos que entre las peores condiciones salen ganadores. Así la vieja rivalidad europea cobra vida… y otra vez a matar o morir.