Billy Donovan y Sam Presti disfrutan mucho del jazz. Thunder es un equipo que puede prepararse con las enseñanzas de la música, incluso fue parte del plan de entrenamiento del head coach y del gerente general... aunque no pudo concretarse.

La filosofía de la música no es ajena al trabajo en equipo, a la administración de los egos y del talento de cada jugador. Más cuando en Oklahoma se tiene a tres estrellas que han alcanzado récords individuales. El big three de la temporada, Russell-Carmelo-Paul, se coordina en la duela gracias a su voluntad, guiada por las decisiones e instrucciones de sus líderes.

Ambos conocen a los hermanos jazzistas Carmen Bradford y Wynton Marsalis, ganadores de 12 Grammy. Un día de septiembre del 2017, los músicos aparecieron en el entrenamiento del Thunder, para hablar sobre la conexión entre el jazz y el baloncesto. Presti ha platicado que escucha jazz desde su niñez y además estudió batería. Curiosamente los jazzistas son aficionados a los deportes y mantienen contacto con Presti y Donovan, les envían música y de vuelta tienen el reconocimiento del entrenador, quien en México confirmó:

“Esa historia es verdad. Estos músicos del jazz atrajeron mi atención. Escuché una entrevista que les hicieron y hablaron sobre cómo improvisar. Comenzaron a tocar, batallaban contra los egos. Sí, en la música también hay quienes quieren más atención y todos tienen que sacrificarla. Entonces, me di cuenta de que ocurre lo mismo en un equipo, con talentos individuales que tienen que jugar juntos. Queríamos hacer algo con ellos, que viéramos la relación de la música con el basquetbol, pero nunca se pudo agendar, los jazzistas siempre estaban viajando.

Con 52 años de edad y tres temporadas al mando de Oklahoma, Donovan vivió junto a Sam Presti la salida de Kevin Durant, el jugador perseverante por nueve temporadas en la búsqueda de un título. Finalmente, resistieron la pérdida, se quedaron con el Jugador Más Valioso del 2017, Russell Westrook, convencieron a Carmelo Anthony de renunciar a sus siete campañas con los Knicks de Nueva York y dejaron a Indiana Pacers sin Paul George.

Presti conoce las entrañas del equipo, 11 temporadas con ellos, un aprendizaje que va de la transición de los Seattle SuperSonics (1967- 2008) al Oklahoma City Thunder. Bajo su guía, dentro de los primeros nueve años de su existencia, el Thunder ha logrado cinco campeonatos de la División del Noroeste, llegó a las finales de la Conferencia en cuatro ocasiones y jugó la final contra el Miami Heat en la temporada 2011-12.

“Sam es una persona que trabaja muy duro, es detallista, siempre está evaluando y buscando la manera de ayudar al grupo a mejorar. Confío mucho en él para buscar qué agregar, qué dirección tomar, y siempre me ha incluido, preguntando mi opinión sobre la plantilla y los cambios de personal”.

Obtener récords es siempre bueno, eso atrae la atención de otros equipos, que ofrecen salarios más altos.

En esta temporada, Paul tiene un contrato por 19.6 millones de dólares, Anthony cobra 26.2 millones y el MVP, que firmó por cinco años, gana 28.5 billetes verdes —este último considerado el acuerdo más lucrativo en la historia de la NBA—.

—Como líder del equipo, ¿de qué manera se batalla contra el interés de los altos salarios?

—Hay muchas ideas equivocadas sobre los jugadores y el dinero. Estos hombres son profesionales, quieren ganar, jugar bien. Da impresión de que les interesa el dinero, pero no, ellos saben que si son muy buenos como jugadores, con sus contratos estarán bien.

Con Russell, Paul y Carmelo siempre hemos tenido una asociación, tienen mucha experiencia, y siempre he pensado que ellos querían trabajar juntos, es una responsabilidad colectiva.

—¿Qué tan importante es el Big Data en tus entrenamientos?

—Siempre usamos estadísticas, es algo grandioso del Thunder, tenemos un departamento de analítica que siempre nos da cosas diferentes a observar. Es importante obtener esa información de los jugadores para tomar buenas decisiones.

Tenemos un staff médico que ve cuántos minutos juegan, el desempeño de su cuerpo en la temporada, y trabajan con un doctor del sueño para que puedan descansar bien.

No son ajenos a los debates

La NBA también se ha visto involucrada en la acentuación del debate sobre racismo en Estados Unidos. Donald Trump se queja de la NFL, los jugadores se han hincado durante el himno nacional en forma de protesta, pero en la Liga de basquetbol no se imitó, los jugadores han expresado su postura sin hincarse.

—¿Qué opinas de los jugadores que ocupan al deporte como plataforma para expresar una opinión sobre cuestiones sociales y políticas?

—Todos tienen una historia, han crecido en un ambiente específico, y las experiencias son diferentes. Tenemos mente abierta y siempre apoyo a los jugadores en sus puntos de vista. Cada uno es diferente y se necesita la habilidad de empatizar, entender que todos estamos formados de según nuestras experiencias.