París.-El Real Madrid se enfrenta el miércoles en la vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones en el Bernabeu al CSKA después de empatar (1-1) en Moscú, mientras que el Chelsea tiene que remontar su derrota en Nápoles (3-1) si quiere entrar en cuartos de final.

El equipo blanco, que vio como su ventaja de un gol se esfumaba en el descuento con un tanto del sueco Pontus Wernbloom, afronta el choque confiado, pero con las precauciones necesarias ante un rival potente, más rodado, que en la ida demostró que el parón invernal de tres meses en su liga no le afectó.

"El 1-1 de la ida es un resultado difícil, que deja las cosas abiertas. Temo sobre todo al futbol que en su esencia es traicionero y puede ofrecer muchas sorpresas", explicó el entrenador portugués del Real Madrid, José Mourinho.

En similares términos se expresó su compatriota Cristiano Ronaldo, que advirtió de la dificultad que suele entrañar derrotar a un equipo ruso.

"Va a ser un partido complicado. Jugar contra equipos rusos nunca es fácil, los jugadores son altos, físicos. No será fácil, pero confío en que podamos pasar" explicó el delantero portugués, autor de 32 goles en la Liga española esta temporada.

Mourinho contará con Karim Benzema, recuperado de su desgarro en el abductor derecho que sufrió en el duelo de ida contra el CSKA, y que ya jugó algunos minutos del último partido de Liga contra el Betis.

Por lo tanto y con el argentino Angel Di María como única baja importante, el técnico blanco contará con su once titular habitual con la única duda de si jugará el argentino Gonzalo Higuaín, que ha recuperado su mejor forma, o si recuperará a Karim Benzema.

Los rusos esperan rentabilizar su gol en Moscú y su entrenador, Leonid Slutski, jugará con un once similar al de la ida, con la incorporación del japonés Keisuke Honda en el centro del campo.

En la otra eliminatoria del día, el Chelsea recibe al Nápoles tras perder en Italia (3-1) con la esperanza de que el impulso experimentado desde la llegada del nuevo técnico, el italiano Roberto Di Matteo, le sirva para remontar.

El equipo londinense ha cosechado dos victorias, 2-0 ante el Birmingham, de segunda división, en la Copa de Inglaterra, y 1-0 ante el Stoke City en la 'Premier', desde que el portugués André Villas-Boas fue sustituido por el que hasta entonces era su ayudante, Di Matteo, en la dirección del equipo.

Los pesos pesados del vestuario del Chelsea, como John Terry o Frank Lampard, que había tenido algunos roces con Villas-Boas, han 'bendecido' el ascenso de su excompañero Di Matteo.

Ambos futbolistas, junto con el portero checo Petr Cech y el delantero marfileño Didier Drogba, formarán la columna vertebral de un equipo que intentará hacer valer su veteranía en esta competición.

Su entrenador, Di Matteo, cree que la clave de la eliminatoria puede estar en controlar el contragolpe del equipo italiano.

"Tenemos que mantener el equilibrio porque su amenaza es el contragolpe, con jugadores que pueden hacer daño. Pero cuando ellos salgan a Stanford Bridge se enfrentarán a un buen equipo, un gran equipo que quiere revertir la situación", explicó el sustituto de Villas-Boas.

Por su parte, el Nápoles afronta la histórica cita de Londres después de vencer por 6-3 al Cagliari en el campeonato, en el que ocupan el cuarto puesto.

El conjunto de Walter Mazzarri, que si elimina al Chelsea accederá por primera vez a los cuartos de final de la "Champions", llega con su tridente atacante más "engrasado" que nunca, después de un comienzo de temporada irregular.

Un total de 43 tantos suman el argentino Ezequiel Lavezzi, el uruguayo Edinson Cavani y el eslovaco Marek Hamsik, que han recuperado las sensaciones y el olfato de gol, y que completarán el once de gala del conjunto napolitano.

BVC