La casta, valor y arrojo de los alternantes en la decimoquinta corrida de la Temporada Grande en la Plaza México sólo alcanzó para una salida al tercio por parte del torero tlaxcalteca Sergio Flores; Arturo Saldívar se jugó la vida ante un lote complicado, y Paco Ureña dejó ir el triunfo por sus fallas con la espada.

El encierro de Barralva prometía. Los toros, excelentemente bien presentados, saltaron al ruedo con motor y codicia, pero al ir transcurriendo la lidia acusaron incertidumbre, aspereza y complicaciones salvo el primero de la tarde de nombre No Que No, que resultó noble y con calidad hasta recibir los honores del arrastre lento a sus despojos.

Abrió plaza Paco Ureña, quien luego de recibir a la verónica y realizar un quite por gaoneras al único toro que se prestó para el lucimiento, inició su faena de muleta por ambos lados para hilvanar hasta cinco tandas por el lado derecho que le corearon; logró adornarse en dosantinas y manoletinas, pero pinchó tres veces antes de usar el descabello para escuchar palmas.

En su segundo, un astado áspero y complicado consiguió pases meritorios, pero se le fue la mano muy abajo con el acero y dividió las opiniones.

Por su parte, Arturo Saldívar enfrentó a Eso y Más, que provocó un tumbo al picador de la querencia y desmontó al de la contraquerencia; inició estatuarios, cambiados por la espalda y un cambiado por delante, pero las malas condiciones del burel lo obligaron abreviar; dejó el estoque bajo y le pitaron tras oír un aviso.

Al segundo de su lote, a base de insistir y porfiar, le extrajo muletazos de calidad, se jugó la vida al pisarle los terrenos y tras dos pinchazos y un golpe con la espada corta, mató para escuchar palmas a su labor.

En cuanto a Sergio Flores, el primero de su lote se dio una vuelta de campana y no logró recuperarse, por lo que tras obtener algunos pases de calidad por el lado derecho abrevió para escuchar breves palmas.

En el cierra plaza, lanceó a la verónica y llevó ante el caballo para iniciar su faena de muleta a media altura en base a que el toro no humillaba; finalmente y a base de insistir, consiguió pases de mucho mérito, con aguante y exponiendo los muslos.

Infortunadamente para él, pinchó antes de dejar media estocada tendida, utilizó el descabello y lo llamaron a saludar en el tercio al término del festejo.