Las respuestas de David Patiño son meditadas, se toma un par de segundos para empezar su discurso, que muchas veces se enfoca en la emotividad y en defender a sus jugadores, pero después de la cuarta derrota de los Pumas, ahora 1-0 ante Toluca, el técnico de los universitarios meditó un poco más sus palabras. Pasaron nueve segundos de silencio para escuchar el sentir del técnico, quien llegó con los ojos enrojecidos y un semblante que buscaba absolución en la conferencia de prensa.

Con una voz tenue y el ritmo pausado, a David Patiño no le quedó más que reconocer la crisis de resultados del equipo, que suma un punto en los últimos cinco partidos. Ni siquiera el último lugar de la tabla general (Atlas acumula un triunfo y un empate) tiene la productividad del club de la Universidad en ese lapso de tiempo.

“El crédito que habíamos ganado al principio del torneo lo hemos perdido y ahora está claro que debemos revisar todo”, reconoció el técnico de los Pumas al finalizar el partido.

Un autogol de Marcelo Díaz, a cinco minutos del final del partido, confirmó la crisis de los Pumas, que aunque en el marcador la diferencia fue sólo de un tanto, los síntomas de la debacle auriazul se expresan en diferentes situaciones, como los reclamos entre compañeros, los enojos de Nicolás Castillo a los jugadores jóvenes, canteranos, extranjeros, consagrados; es decir, a todos.

También con la suplencia de Pablo Barrera, quien después de salir de cambio en el partido ante León y desaprobar la sustitución con una patada a objetos de utilería, no fue titular ante Toluca.

“No quiero discutir cosas íntimas del club, fue una decisión mía y la asumo”, respondió Patiño cuando se le cuestionó la suplencia del capitán.

Las fisuras de Pumas comenzaron en el encuentro ante Veracruz, la primera derrota del torneo, pero que les permitía continuar en el liderato. Aquella ocasión, David argumentó una relajación humana, producto de enfrentar a uno de los equipos que pelean por la permanencia en Primera División.

“Sin duda la inteligencia emocional del equipo era lo principal y a partir de recomponer esa parte, también debemos atacar las partes técnicas”, añadió el entrenador.

Castillo, el goleador del equipo con seis anotaciones, fue durante las primeras seis jornadas del torneo el futbolista que más faltas cometía, casi tres por partido, aunque también era uno de los que más faltas recibía, una media de 3.5 por juego. El ímpetu del delantero se reflejaba en las luchas con los defensas rivales, los choques y barridas, pero desde la crisis de resultados de los auriazules, los enojos de Nicolás tienen como víctimas a sus compañeros.

Lanzando los brazos, indicando el sitio donde quería el pase y restregando la playera con su torso, el delantero chileno muestra desesperación, a veces para apenas lanzar el brazo derecho y realizar junto a los aficionados la porra que despide al equipo al finalizar los partidos.

Ante Toluca, fue la zona defensiva, que incluye la actuación del portero Alfredo Saldívar, evitó que los Pumas cayeran por un marcador más grande; además de las fallas de los delantero mexiquenses, como Fernando Uribe que no pudo vencer al guardameta en dos ocasiones.

En el segundo tiempo, cuando el marcador todavía reflejaba igualdad, Patiño arriesgó con el ingreso de Pablo Barrera, Mauro Formica y Erick Torres, pero sólo el capitán del equipo, que nada más al ingresar despojo del gafete a Marcelo Díaz, con un disparo cruzado incomodó a Alfredo Talavera.

Fue en un descuido de los últimos minutos, cuando el mediocampista chileno, Díaz, cubría la posición de defensa que le había asignado Patiño en su esquema, que Marcelo desvió el centro de Rodrigo Salinas y comenzó la discusión entre Alejandro Arribas y Nicolás Castillo, una serie de ademanes, señalamientos y diálogos intercambiaron los jugadores.

Pumas, el líder del primer tercio del torneo, ahora es el peor equipo de las últimas cinco jornadas.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx