Pumas y América empataron sin goles en el partido de ida por los cuartos de final de la Liga MX. Nunca antes un equipo que terminó en el sitió 11 al final de la fase regular ganó el campeonato, pero los Pumas resisten a ser eliminados proponiendo al ataque para evitar el avance del superlíder, a quien le basta con un empate en el Estadio Azteca para clasificar a semifinales.

En un Clásico Capitalino, lo único que los aficionados de Pumas piden es ver a sus jugadores esforzarse “pueden empatar o perder, pero que siempre se vea la garra”, dijo un fanático que esperaba formado entrar al Estadio Olímpico Universitario.

“Que si no vienen jugando bien al futbol, que le echen ganas, esfuerzo, que le echen lo más de ganas que se pueda porque es el acérrimo rival”, dijo otro.

Casi 43,000 personas se reunieron en la casa de los Pumas para presenciar el encuentro de cuartos de final contra el club América. Los felinos accedieron a la Liguilla por la vía del repechaje y sin ser favoritos eliminaron a los Diablos con un espectacular juego que no se vio muchas veces en este torneo. Esa era la ilusión de los fans, verlos competir como en Toluca.

Hace dos temporadas que el equipo no accedía a la Liguilla, pero hace más que no lucía así de lleno el estadio. Debido a las restricciones vigentes por la pandemia de coronavirus, el aforo se abrió al 75% de la capacidad, es decir para alrededor de 52,500 personas. Sí bien, las limitaciones de capacidad permanecen, la sana distancia parece olvidada por completo.

Dentro de la cancha Lillini se presentó con una formación 4-4-2, con una propuesta ofensiva buscando aprovechar la condición de localía. Los primeros 25 minutos los Pumas controlaron el encuentro a partir de la posesión del balón, hasta entonces, esta se dividía 61% del tiempo para los felinos y 31% para el visitante.

El club América fue conservador la primera parte, sin propuesta al ataque, apenas dos remates contra nueve de los Pumas. Pero el futbol no se trata únicamente de rematar, sino de convertir y ambos equipos se fueron al descanso sin goles.

En la segunda mitad Higor Meritãohizo estallar a la afición en el estadio con un gol, pero la emoción duró segundos, lo que tardó el silbante en anularlo por un fuera de lugar para convertir la alegría en enojo. El partido seguía empatado a ceros con diez minutos para finalizar la fase regular.

Un último esfuerzo llegó de Washington Corozo, el primer cambio del director técnico de los Pumas, Andrés Lillini, quién recibió el balón cerca del área y aunque resbaló, Favio Álvarez llegó por atrás para rematar, un tiro débil que terminó a un costado de la red.

El encuentro terminó con 14 remates de Pumas por tres del América, cinco de los intentos del equipo de Andrés Lillini llevaron dirección al arco. Durante la fase regular la ofensiva del América había sido una de las seis más productivas del certamen con 21 tantos producidos, sólo detrás de la ofensiva de Tigres, Santos y Toluca.

Santiago Solari, esquivo al cuestionamiento sobre si al club América le faltó propuesta, no se consideró favorito en el partido de vuelta, para él “se trata de un nuevo torneo". A las águilas les basta con el empate para seguir avanzando en el torneo.

Los Pumas requieren de ser ofensivos y se enfrentan a una tarea complicada pues el América contó con la mejor defensiva del torneo y en el Estadio Azteca se mantuvo invicto con siete victorias y dos empates. Además, el equipo de Andrés Lillini reciente la fatiga de sus últimos encuentros, que si bien les genera un desgaste físico, también una fatiga de lucidez: “para tener ese último pase o esa dinámica para llegar al área”, analizó Lillini.

“Sabemos que el Azteca en este proceso es muy fuerte, se hicieron muy fuertes de local, pero tenemos que tomar la responsabilidad de ir y atacarlos, el empate no nos sirve, no meternos atrás porque seguramente perdemos y después ser inteligentes, elegir los que mejores estén desde mi punto de vista físico, tenemos dos días”, concluyó el entrenador de los Pumas.

fernanda.vazquez@eleconomista

rrg