Abrigados como si estuvieran en el polo norte, y con 4 grados centígrados marcados en la cancha del Colegio Waterstone, en las afueras de Johannesburgo, los jugadores de México cumplieron este martes su práctica previa antes de viajar a Polokwane para medirse a Francia.

México partirá en la mañana del miércoles para la ciudad minera al norte de Johannesburgo, donde cumplirá el tramite de su segunda salida en la llave A del Mundial, que lidera con Sudáfrica por más goles anotados.

Aguirre trabaja en dos vertientes psicológicas de sus dirigidos: primero, que dejen atrás el traumático empate contra Sudáfrica, y segundo que no salgan confiados ante una Francia que anda a trancos, pero no deja de ser peligrosa, como advirtió el defensor Rafa Márquez.

"Sabemos de la potencia que tienen, de la calidad que tienen sus delanteros, y que en cualquier momento pueden despertar y cambiar todo el panorama, porque son grandes jugadores", afirmó el defensa.

Para Márquez este encuentro tendrá connotaciones especiales, pues le permitirá reunirse, terreno por medio, con varios de sus amigos franceses de la época que compartían equipo en el Mónaco de la Liga france jugar contra ellos, aunque cada quién hará su trabajo dentro de la cancha", manifestó.

El Vasco Aguirre hizo sudar un poco a sus muchachos antes de entrar en el planteamiento táctico del partido, una segunda parte del entrenamiento de este martes de la que fue excluida la prensa.

Apegado al sistema 4-3-3, con Rafa Márquez de mariscal de campo en el centro, es muy probable que el único cambio de Aguirre para el tope contra Francia sea la entrada de Andrés Guardado por Paul Aguilar por el sector derecho, carril por donde se produjeron la mayoría de los ataques sudafricanos en el primer partido.

"Tenemos un estilo de juego, pero si es necesario cambiarlo, lo vamos a cambiar. Es ganar o ganar", indicó Francisco Rodríguez, defensor del PSV Eindhoven de Holanda y columna vertebral en la zaga del Tri.