La selección mexicana volvió a presentarse ante su público en el estadio Azteca con un antecedente nada positivo: el último juego en ese inmueble fue un América-Pumas que dejó conflictos entre porras y un video viral de un aficionado que presuntamente ingresó un arma de fuego a la zona de palcos.

Sin embargo, este contexto no fue motivo para que la seguridad del estadio Azteca fuera reforzada en número de unidades ni en protocolos especiales: “Aquí el ambiente es mucho más tranquilo que en un partido de Liga MX porque todos vienen a apoyar al mismo equipo, si al caso hay un par de trancazos pero ya, no pasa de eso, no como un Clásico Nacional o un Clásico Capitalino”, describió a este diario un elemento de seguridad privada del recinto que pidió el anonimato.

Explica que son alrededor de 1,500 elementos de parte de su empresa contratados para vigilar la seguridad del Azteca “en puntos estratégicos”, aunque señala que esa cantidad es la misma para los partidos de Liga MX cuando América y Cruz Azul son locales. A ellos se suman 5,000 empleados más de otra compañía privada que trabaja en grandes conciertos como en el Auditorio Nacional, por ejemplo.

¿Hubo alguna indicación diferente para ustedes tras los incidentes del América-Pumas?

“No, es el mismo protocolo que cuando se juega un partido de liga, no hubo una instrucción en especial. Lo que pasa es que aquí los aficionados de todos los equipos se unen y ya no pasan esos episodios. Con el América-Pumas sí se puso muy feo, la verdad”.

En total, cuatro organizaciones se hicieron cargo de la seguridad de los partidos del Tri durante la fecha FIFA: la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC), la Policía Auxiliar (PA), Control y ON Seguridad Privada.

Por su parte, uno de los jefes de la SSC respondió a este diario que el número total de elementos, unificando los de Zona Sur, Norte, Poniente y Centro, era de 400, estipulado así para un aforo aproximado de 25,000 aficionados, pues es con base a esta cifra como deciden cuántos guardias envían. Sin embargo, el aforo oficial del partido fue de 44,992 ante Honduras, 3,000 más que contra Canadá.

El jefe señaló que los 400 son una cantidad menor a los elementos que llegan a necesitar para un duelo de Liga MX, ya que en ese caso los guardias casi se duplican, al ser entre 600 y 700. Para el duelo entre Honduras, hubo un elemento de la SSC por cada 112 aficionados.

En dicho cotejo, correspondiente a la quinta jornada del Octagonal Final de Concacaf, la SSC envió a un comisario, un coordinador general, 10 directores, 15 jefes de unidad, 10 vehículos y 20 motos. Además, la Secretaría de Tránsito envió otros 250 elementos para coordinar los ingresos por Insurgentes y Tlalpan.

No obstante, los guardias señalaron que no hubo una revisión especial para ingresar al inmueble. En la zona de palcos se siguió el protocolo prestablecido de revisión de mochilas, zapatos y detección de metales, contó el elemento anónimo, aunque el medio ESPN reportó que, en el duelo contra Canadá, esa revisión solo se hizo de forma aleatoria.

Durante dicho partido ante los canadienses, la noche del jueves 7 de octubre, se suscitó una pelea en la explanada del estadio entre dos aficionados, que tardó unos minutos y no pasó a mayores. Por su parte, la SSC reportó 11 detenidos por reventa de boletos a un precio excesivo, incautando 14 tickets. No obstante, este diario pudo constatar que la reventa se ofrecía incluso desde 300 metros antes de llegar al estadio y sin ninguna restricción, pues los vendedores lo hacían justo enfrente de policías de tránsito y de seguridad.

El Tri volverá a jugar un partido oficial en el estadio Azteca hasta el 30 de enero, cuando reciba a Costa Rica en la jornada 10 del Octagonal Final, ya que sus próximos cuatro juegos son como visitante a El Salvador, Estados Unidos, Canadá y Jamaica.