Las críticas a dos jugadores por temas relacionados con la política provocaron que la selección alemana partiera a su aventura mundialista en Rusia con algunas preocupaciones extradeportivas.

El debate sobre temas relacionados con la integración, el orgullo nacional y lo que significa representar al país ha dañado una iniciativa de la federación alemana para promover la inclusión y la tolerancia.

Ilkay Gundogan, volante de la selección, fue abucheado por aficionados alemanes el viernes, durante un partido de fogueo ante Arabia Saudita.

Pese a los exhortos del seleccionador nacional Joachim Loew para que el jugador recibiera aplausos al ingresar en la cancha, muchos hinchas lo increparon en el momento en que entró como sustituto y cada vez que tocó el balón durante el último cotejo amistoso de Alemania antes de la Copa del Mundo.

Los silbidos y abucheos llegaron luego que Gundogan y su compañero de la selección Mesut Ozil posaron para varias fotos con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en Londres, el mes pasado.

Ambos futbolistas, nacidos en Alemania pero de ascendencia turca, obsequiaron a Erdogan camisetas de sus clubes. Gundogan colocó un autógrafo en su casaca del Manchester City y dedicó el obsequio a “mi respetado presidente”.

Erdogan busca afianzarse en el poder durante unas elecciones previstas para este mes. Unos 1.4 millones de expatriados turcos tienen derecho a votar desde Alemania.