La mejor versión de Tom Brady se quedó en Foxborough. Pudo ser una tragedia para la dinastía más dominante en la historia de la NFL, pero los New England Patriots encontraron la forma de añadir otro capítulo a su brillante historia contemporánea, gracias a su defensiva que detuvo y venció 13 a Los Angeles Rams en el Super Bowl LIII.

La tónica del encuentro fue inesperada. En el papel, se predecía un duelo de ofensivas por los actores que estaban en el emparrillado: Tom Brady, por parte, de los Patriots y el binomio conformado por Jared Goff y Todd Gurley, pr los Rams. Sin embargo, ninguno pudo replicar la actuación que tuvieron en las rondas de campeonato de las conferencias y mucho menos lo que demostraron en temporada regular.

Las defensivas sí que tuvieron un papel estelar. La de New England limitó a menos de 300 yardas a la ofensiva de los Rams, esa que promedió 421 yardas por juego en temporada regular. Tampoco desentonó la de los angelinos, que le impidieron a Tom Brady llegar a las 300 yardas aéreas, no le permitieron lanzar pases de anotación y lo interceptaron una vez.

Brian Flores —el coordinador defensivo de New England y descendiente de inmigrantes hondureños— fue la mente tras el juego de defensivo de los Patriots. Sus paquetes defensivos impidieron que las jugadas del ataque de los Rams —que se caracterizan por tener a varios hombres en movimiento antes de que salga el centro— fueran efectivas.

El desempeño de Flores frustró a la ofensiva de los Rams y de paso lo reafirmó como un serio candidato para ocupar la vacante de entrenador en jefe de los Miami Dolphins para la siguiente temporada y en la que —según reportes de prensa— está casi amarrado.

Los de Boston ganaron su sexto Super Bowl y empataron a los Pittsburgh Steelers como la franquicia más ganadora de la NFL. Además, se reafirmaron como la dinastía más ganadora y más longeva de la liga, que empezó, precisamente, en 2001 cuando vencieron a los Rams de Kurt Warner.

Los Carneros, precisamente, sufrieron un deja vú como aquella noche en Nueva Orleans del 2001. Aquel ataque era dominante, pero Bill Belichick y la defensiva de los Patriots encontraron la forma de limitarlos. Fue la misma situación que vivió la franquicia la noche del 3 de febrero en Atlanta.

Cuando se ausentó Brady, las figuras emergentes de la defensiva de los Patriots ascendieron. El linebacker Dont'a Hightower se encargó de presionar todo el juego a Jared Goff y lo capturó en dos ocasiones; también destacó la actuación del esquinero Jonathan Jones, quien aportó seis tacleadas; en ofensiva, Julian Edelman, con sus 141 yardas producto de diez recepciones, fue la clave para abrir la defensiva de Los Angeles.

El triunfo fue el 37 en postemporada para los Patriots y se colocó como la franquicia más ganadora en playoffs en la historia de la NFL.

Los Patriots añadieron otro trofeo Vince Lombardi a sus vitrinas y sólo están a una victoria más en Super Bowl de convertirse, en solitario, como el equipo más ganador de la historia de la liga.

Y pensar que esta dinastía inició entre los verano del 2000, cuando Robert Kraft contrató a Bill Belichick y éste seleccionó a Tom Brady, con la selección 199 del draft.

En ese año del 2000, los Patriots sólo presumían una derrota en el Super Bowl XX ante los Chicago Bears del refrigerador William Perry.