Un gran quite tras el excelente puyazo de Juan Antonio Martínez, una faena en redondo y llena de espontaneidad, así es Alejandro Talavante, quien se distinguió por las series llenas de trasmisión y hasta hizo pasar al toro entre él y las tablas para conseguir un sonoro ole de parte de la gente.

Luego la suerte suprema, se tiró a matar dejando una estocada entera que no mató y con la espada corta terminó su obra para que le fuera entregada la única oreja de la tarde ante la petición mayoritaria.

Con su segundo, un toro parado y complicado, abrevió para escuchar breves palmas y regaló un séptimo en el que estuvo variado con el capote y logró una faena interesante para ser ovacionado.

ZOTOLUCO Y SU PODER DEMOSTRADO

Eulalio López El Zotoluco abrió plaza con un toro incierto y complicado que saltó al callejón y mandó a la enfermería al banderillero Sergio González tras prenderlo y lanzarlo al callejón, un burel al que, a base de mando, conocimiento y poder, sacó la faena, que malogró con la espada y lo llamaron a saludar en el tercio.

Con el cuarto de la tarde estuvo en el mismo tenor, el mando y poder fueron las constantes y mató con una estacada deficiente y dos golpes de descabello para escuchar un aviso.

JUAN PABLO SÁNCHEZ ROZÓ LA GLORIA

El diestro aguascalentense estuvo a punto de una tarde apoteósica luego de estructurar dos faenas sublimes. En su primero realizó una faena derechista en la que, de no ser por varios pinchazos antes de la estocada mortal, hubiera cortado un apéndice y todo quedó en saludos en el tercio. Y en su segundo se superó para dejar a la plaza entera lista para pedir cuando menos dos orejas, pero la espada lo traicionó y se tuvo que conformar con recorrer el anillo en medio de fuerte ovación.

Christian Sánchez y Gustavo Campos saludaron en el tercio tras cubrir eficientemente la suerte de banderillas, el primero en el cuarto toro y el segundo, en el sexto.