Ni el viento que molestó durante toda la tarde a los toreros, ni las malas condiciones de sus astados detuvieron a Mirafuentes de Anda, quien se jugó la vida alegremente hasta alcanzar el triunfo a toda costa

El torero capitalino tuvo el debut soñado por cualquier novillero en la plaza de Toros México luego de una poderosa faena por el lado natural y una soberbia estocada que le valió el corte de una oreja para salir triunfante en el quinto festejo de la Temporada Chica en la Plaza de Toros México.

Fue un burel huidizo y rajado al que le costó encelar en el engaño, también la lucha por no ser descubierto por el viento inclemente que sopló durante todo el festejo, para que con gallardía, estilo y valor, el chaval de Peralvillo lograra pases por el lado natural algo descompuestos, pero que prendieron en el ánimo del público y que coronó con una estocada entera que fulminó a su enemigo para conseguir el apéndice buscado y la consabida repetición.

A su segundo, último de la tarde, le pegó pases de gran mérito por el lado izquierdo, pues el novillo se le colaba peligrosamente y estuvo a punto de herirlo, sin embargo, el valiente joven no se amilanó y estuvo tesonero hasta lograr que pasara, incluso se llevó un susto al ser levantado del suelo por los pitones del complicado animal al que mató de pinchazo y entera para ser aplaudido.

Alejandro López poco le pudo hacer a su primero, el viento le flameaba la muleta y lo descubría, pero logró estructurar algunos pases en redondo aunque falló con la espada y escuchó un aviso.

Al cuarto de la tarde, un novillo deslucido y distraído lo trató de interesar en el engaño con poco éxito, mató de pinchazo y entera para escuchar breves palmas.

Xavier Gallardo dejó poca constancia de los argumentos que lo llevaron a ser el triunfador del festejo anterior. Toreó con temple y trasmisión por el lado derecho, sin embargo la faena se le vino a menos y pinchó en repetidas ocasiones para escuchar breves palmas.

Su segundo enemigo nunca humilló y al llevar siempre la cabeza arriba dificultó su labor, por lo que le faltó conectar con la gente en los tendidos y se retiró en silencio.

Los novillos de Marrón, ganadería titular del festejo, dejaron mucho que desear, buscaban las tablas constantemente y algunos quisieron saltar al callejón, además de huir de los engaños y no recargar al caballo en la suerte de varas.

Por los hombres de Plata, brilló Sergio González, quien bregó con técnica y calidad al tercero de la tarde amén de colocarle banderillas en todo lo alto y dejándose llegar mucho al astado, por lo que terminó por saludar en el tercio entre cálida ovación.