La NFL está lejos de escenificar partidos. Un día después de que una jueza federal ordenó la suspensión de un cierre patronal que duró 45 días, pequeños grupos de jugadores llegaron a las instalaciones de sus equipos. Podían entrar, pero se les dijo que no podían entrenar.

La mayoría se fue en cuestión de minutos en un extraño día con más preguntas que respuestas y la jueza dijo que tomará al menos un día más para saber si dejará en suspenso su orden.

La liga emitió un comunicado en el que pidió que los jugadores fueran tratados con cortesía y respeto , en caso que se presentaran. Pero la NFL informó que necesita unos días para poner esto en orden antes de que inicien las actividades deportivas .

Un ejemplo fue Leodis McKelvin, cornerback de Buffalo, no pudo pasar de la puerta de seguridad y le pidieron que esperara una llamada de su entrenador para saber cuándo podrá regresar.