Juegos Olímpicos son el escaparate donde la política también se hace notar. La justa de verano conlleva matices políticos de diversa índole y coyuntura. Especialistas consultados por El Economista, coinciden en que los JO son el momento para mostrar avances de regímenes y, a su vez, proyectarlos hacia el mundo.

El deporte, sobre todo Juegos Olímpicos, está ligado con la diplomacia y relaciones internacionales entre los países , asevera Samuel Martínez, maestro y académico del Departamento de Comunicación en la Universidad Iberoamericana.

Xóchitl Sen Santos, maestra de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la UNAM, considera que los Juegos son una oportunidad para que las naciones demuestren avances y la gente vea cómo está ese país .

Martínez establece que esa clase de eventos genera tensiones e inconformidades entre los habitantes de una ciudad, debido al uso de recursos públicos; considera que en décadas recientes se busca beneficiar a empresarios y políticos, por encima de los habitantes y enuncia casos como el de Montreal 1976 y Atenas 2004:

Hay países donde se han afectado más a los ciudadanos: Montreal hasta la fecha mantiene una deuda para los ciudadanos. Los megaeventos no se sostienen por sí solos. Depende mucho de la situación económica del país, como lo que sucedió en Atenas, que se le considera un factor de la crisis que se vive .

Los conflictos más presentes

Ambos catedráticos concuerdan en que los ejemplos más claros de tensión política en la historia de los Juegos Olímpicos, se suscitaron en Berlín 1936, Múnich 1972, Moscú 1980 y Los Ángeles 1984. En el primero, el afroamericano Jesse Owens rompió con la presunta supremacía de la raza aria.

En Múnich 1972 un grupo de terroristas palestinos asesinó a atletas israelíes. En 1980, Estados Unidos, habiendo persuadido a otras naciones, aplicó un boicot debido a la invasión soviética a Afganistán. Cuatro años después, el bloque socialista devolvió la cortesía en territorio americano.

Se avivan rencillas

Las competencias de gran magnitud deportiva han servido para recrudecer conflictos políticos. Días atrás, un anuncio argentino hizo referencia al problema que dicho país sostuvo con Inglaterra por las Islas Malvinas. No tiene ninguna particularidad, simplemente, se utilizó el contexto del deporte. Hay tensión en otros aspectos de la literatura, cultura, periodismo… Pero eso se presenta todo el tiempo, hay que entender el contexto , sostiene Samuel Martínez. Para Xóchitl Sen, la presidente Cristina Fernández aprovechó el momento para dejar claro su deseo por tener ese territorio.

Finalmente, el maestro de la Universidad Iberoamericana menciona que el discurso que maneja el Comité Olímpico Internacional (COI) acerca de la paz entre naciones, no se aplica. El COI tiene intereses concretos. Es una entidad que se rige por leyes supranacionales, sus reglamentos pasan por encima de las normas locales. No son entidades neutrales, siempre están determinadas por cuestiones políticas globales .

diego.fragoso@eleconomista.mx