Ayer por la mañana el arquero Guillermo Ochoa se había convertido en el primer arquero mexicano en ir a Europa y el club que haría sus sueños realidad era el Ajaccio de Córcega, perteneciente al futbol francés. El equipo ya había hecho público en un comunicado de su página web el traspaso; sin embargo, horas más tarde retiró la información. Esta es la historia de Memo, que ha convertido su traspaso a Europa en casi un calvario.

La llegada de Ochoa a Europa siempre se mantiene en vilo, ya que desde hace más de cuatro años se ha especulado la transferencia del guardameta al viejo continente pero nunca se concreta. En dos ocasiones su fichaje ha sido casi un hecho. La primera fue en el 2007 y a partir de ahí, Memo ha pasado por frustraciones continuas.

En ese año ya se hablaba del interés por él de equipos cómo el holandés Ajax o el alemán Stuttgart, pero el más grande suspenso se desató cuando se le consideró candidato a sustituir a Edwin Van der Sar en el Manchester United, pero el traspaso no progresó.

Ochoa, tres años más tarde ya se hacía vestido de blanco cubriendo los tres palos del Estadio Craven Cottage de Fulham, pero debido a que la directiva americanista no llegó a un acuerdo con el club inglés, una vez, más Memo regresó a la camiseta azulcrema.

En este mismo año, la frustración de Ochoa se acrecentó pues cometió muchos desatinos como guardameta de la Selección Mexicana y fue relegado a la banca en múltiples ocasiones.

Para marzo de este año, Javier Hernández proponía a su compatriota como sustituto en el ManU ante el inminente retiro de Van der Sar, pero Ferguson ya tenía más que perfilado para la vacante a David De Gea. Tal parece que el suspenso ya forma de la trayectoria del arquero porque ayer Memo estaba de nueva cuenta a un paso de ser el primer arquero que milita en Europa y el quinto fichaje de los L’ours.