Playa del Carmen. A Camilo Villegas lo inspira disfrutar la vida y en particular los retos que va enfrentado. El jugador colombiano busca tener un balance en lo que realiza, lo cual ha encontrado en la práctica del ciclismo y explica que no todo es golf o vida social.

“Tengo vida social, familiar, el golf y el ciclismo son mi pasión”, explica.

El golfista es el primer colombiano en acumular más de 1,000 rondas en el PGA Tour, tras 12 temporadas como jugador del circuito, periodo en el que acumula cuatro victorias (BMW Championship 2008, The Tour Championship 2008, The Honda Classic 2010 y Wyndham Championship 2014). “Hay que disfrutar la vida. Si no disfrutamos la vida estamos jugando maluco y estamos pagando maluco. Entonces, para qué estamos haciendo lo que estamos haciendo”, enfatiza Villegas. El jugador originario de Medellín, Colombia, disputó por  quinto año sucesivo el OHL Classic at Mayakoba. En la presente edición concluyó en la posición número 50, con un total de 281 golpes, tres bajo par y significó su quinto torneo disputado en la presente temporada, con lo cual se coloca en el lugar número 70 en el standing de FedexCup (79 unidades) y en ganancias acumula 188,021 dólares.

¿Qué es lo más difícil de mantenerse en el PGA Tour?

La competencia cada año es cada vez más dura, pero hay que mantener las ganas, el deseo de seguir mejorando para poder estar compitiendo con los mejores del mundo.

¿De qué forma resumes tu carrera?

En términos generales, estoy satisfecho con mi carrera, pero sigo trabajando para mejorar. La competencia sigue mejorando, los chicos cada vez le pegan más fuerte a la bola y desafortunadamente ya no soy uno de los pegadores largos y tengo que ajustar mi juego para encontrar mis nuevas áreas de fortaleza y poder competir con ellos.

¿Qué sueles aconsejarle a los jugadores jóvenes?

Paciencia, trabajo, dedicación, cariño y amor por lo que hacemos.

¿Te falta por cumplir algún sueño?

Siempre tenemos que soñar.

¿Cuál es la lección que te deja trabajar con Rogelio González? (Camilo, en sus inicios, lo tuvo como instructor).

Rogelio ha sido como un segundo padre, desde muy chiquito trabajé con él. Quizá es la persona más positiva que he conocido en el mundo y más que la parte técnica, digamos que su tenacidad y la parte mental fue en lo que me  ayudo.