Fueron poco más de 13 años en los que el estadounidense Lance Armstrong estuvo bajo dudas. Las acusaciones por dopaje sobre quien, en algún momento, fue considerado como la mayor leyenda del ciclismo internacional, se hicieron reales cuando en el 2013, aceptó que durante toda su carrera había hecho trampa. La imagen del ciclismo a nivel mundial estaba deshecha.

Apenas el año pasado, un informe de la Comisión Independiente de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por su sigla en inglés) reveló el problema de dopaje sistematizado en Rusia, el cual dejó como principal consecuencia que, hasta ahora, los atletas rusos estén suspendidos y se mantiene en duda su participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

A través del tiempo, el dopaje ha sido una sombra que ha opacado al deporte. Cientos de atletas han pasado de ser leyendas a ser perseguidos por haberse valido de trampas para conseguir sus logros y han manchado la imagen de muchas disciplinas.

Nombres como los de Armstrong, Alex Rodríguez, Alberto Contador, Tyson Gay, Marion Jones, Floyd Landis, Asafa Powell, entre otros, han visto caer su reputación debido a sus casos confirmados de dopaje.

Además, en los últimos 18 años, los casos de dopaje sistematizado en el deporte han sido claros: el caso Festina en el Tour de Francia 1998; el caso Balco, en el que salieron nombres de varios atletas; la Operación Puerto y la Operación Galgo.

Y es que pese a la lucha que han hecho diversas disciplinas para enfrentar este problema, los casos positivos siguen saliendo a flote. En el tenis, por ejemplo, apenas en enero pasado la rusa María Sharapova anunció que había fallado en un control antidopaje, debido al meldonium.

Aunque María es la única tenista del top 10 que ha vivido esta situación en los últimos años, hay quienes dudan de aquellos que están en la cima.

Es por ello que, apenas la semana pasada, el español Rafael Nadal demandó por difamación a la exministra francesa de deportes Roselyne Bachelot, luego de que ésta acusara al mallorquín de haberse ausentado en un torneo entre julio del 2012 y febrero del 2013 por dar positivo en un control y no debido a una lesión.

Aunado a la demanda, por la que Bachelot deberá pagar unos 100,000 euros si pierde, Nadal ha pedido a la Federación Internacional de Tenis (IFT) que haga públicos los resultados de los exámenes antidopaje que le han hecho a lo largo de su carrera.

Esto, porque por ejemplo, en el caso del dopaje sistematizado ruso, se evidenció que la misma Federación Internacional de Atletismo (IAAF), escondió algunos casos de dopaje e, incluso, sobornaba a atletas para evitar que sus positivos salieran a la luz y, por ende, fueran suspendidos de las competiciones.

El pedido de Nadal ya ha tenido eco en algunos otros tenistas, que están a favor de que la IFT haga públicos los resultados de los exámenes antidoping.

Todos estamos de acuerdo en que el deporte esté limpio y por supuesto cuanto mayor transparencia, mejor. El deporte tiene que ser en igualdad y hay que saber que se compite honestamente , indicó el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo.

Por su parte, el escocés Andy Murray, también ha dicho que está a favor de que el deporte tenga transparencia en cuanto a la lucha antidopaje.

Es una buena decisión el solicitarlo. Y en otros deportes también estaría bien. No estoy en contra de algo así, cuanto más transparente, mejor , aseguró el escocés.

Sin embargo, hasta ahora ninguna federación o atleta han hecho públicos sus pruebas antidopaje; incluso, desde el 2013, Nadal ha buscado que todo el mundo conozca los resultados de sus controles, pero a la fecha no ha habido respuesta de las autoridades al respecto.

[email protected]