Más que quedarse estancada en una burbuja, la NBA ha entrado a una duela digital para sobrevivir a la pandemia. La liga más importante de baloncesto en el mundo reconoce que sus ingresos no pudieron escapar a la crisis, pero también aclara que han fortalecido una puerta en el presente y una gran oportunidad en el futuro: la tecnología.

“Fue el acelerador para nosotros. Cuando llegan nuevas tecnologías, las adoptamos rápidamente y trabajamos para ver cómo personalizarlas para una experiencia NBA. Blockchain y NFT (coleccionables no tangibles) son los últimos”, dice Adam Silver, comisionado de la NBA, en entrevista con Time.

En dicha publicación, la NBA es descrita como una de las 100 empresas más influyentes de la actualidad, y Silver, como el operador de esa maquinaria que cuenta con más de 50,000 empleados; el reto de la pandemia le ha puesto los obstáculos más fuertes desde el inicio de su gestión en 2014, en el que también se ha topado con temas políticos, de imagen y de adecuaciones al juego.

Pero el aprendizaje más fuerte de la NBA en más de un año de pandemia han sido la tecnología y digitalización, que les ha permitido mantenerse cerca del público, mostrando a sus jugadores más allá de ser justamente solo eso: jugadores.

“Internet ha cambiado fundamentalmente la liga en permitir a nuestros jugadores demostrar cuán verdaderamente multidimensionales son. Y ya sea que se trate de un conocimiento más profundo sobre el juego de baloncesto, o sobre cuál es su música favorita, o un punto de vista político, ahora se les ha proporcionado esta plataforma. El juego cobra vida para mucha gente”.

Ejemplos de esta reconversión digital son el récord de precio más alto para una tarjeta coleccionable, impuesto el 27 de abril por una carta de novato de LeBron James en 5.2 millones de dólares, y la creación de un sistema propio de venta de tokens no tangibles, por primera vez, para un equipo deportivo de Estados Unidos, lanzado por los Golden State Warriors esta temporada.

Justo hablando de los tokens, Silver señala que por ahora “solo se está rascando la superficie”, en el sentido de vender únicamente jugadas como lo hace NBA Top Shot. Para el comisionado, aún hay más ventajas comerciales de estos productos:

“Podría ser una forma más conveniente de llevar ese recuerdo contigo, cuando saques tu teléfono inteligente y le digas a alguien, mira, aquí está el juego más importante al que asistí, donde conocí a mi pareja o a donde mis padres me llevaron a mi primer juego. Permitirá una experiencia mucho más rica para los fanáticos a lo largo del tiempo”.

Agrega que las transmisiones han tomado un nuevo impulso gracias a que “la interfaz es mejor” y que resulta “más fácil tocar la aplicación y ver cualquier juego a través de 2,000 canales (en la red), que los que se ejecutan a través de cable y satélite tradicionales”.

De acuerdo con datos de la propia liga, la primera semana de la temporada 2020-21, ya en pandemia, ha sido la más vista en Estados Unidos desde 2012, con un aumento del 67% en comparación directa con la semana inicial de 2019-20 a través de la televisión y un aumento de 36% en visitas a videos en redes sociales.

Silver y la NBA también demostraron que sí es posible realizar un evento deportivo de alta calidad en pandemia y con eso intentar reducir las pérdidas al máximo. El comisionado explica que, sin público en los estadios, la proyección era de un 40% en ingresos; ahora rondan el 30 y 35%.

“No hemos tenido ningún tipo de despidos a gran escala en la oficina de la liga, pero ha habido reducciones salariales generales para los empleados y sé que los equipos han hecho cosas similares”, recalca, pero se dice contento de ver que el 90% de los estadios ya permitan aforos reducidos en la actualidad.

La NBA tenía una estimación récord de obtener 10,000 millones de dólares durante 2020, pues venían de una tendencia en la que duplicaron sus ganancias (hasta 9,000 millones) entre 2014 y 2019, ya con Silver en el cargo de comisionado, pero el covid-19 detuvo el crecimiento y, por el contrario, los ingresos de la primera temporada en pandemia cayeron 10%.

El reingreso del público y la logística de los partidos ha contado con uno de los protocolos covid “increíblemente más onerosos, que ha permitido vivir más seguros y saludables” a los jugadores, reitera el directivo. Está consciente de que, aunque esta situación es desgastante, ha permitido avanzar y no vislumbra una nueva burbuja para los playoffs de 2021.

“Es muy poco probable que volvamos a una burbuja para las finales, pero siempre estamos atentos a las variantes. Vemos que nuestras tasas de casos se han reducido significativamente. Probablemente no haya muchas organizaciones en el mundo que realicen tantas pruebas como nosotros, entonces tenemos muy buenos datos que sugieren una verdadera razón para el optimismo”.

De acuerdo con Adam Silver, hasta finales de abril, el 70% de los jugadores de la NBA ya ha recibido al menos una dosis de vacuna contra el covid-19, aunque retira que la liga no los obligará en este proceso:

“Solo podríamos exigirles que se vacunen con el consentimiento de su sindicato, pero no tenemos planes de hacerlo. Lo vemos como nuestro papel como liga para animarlos a vacunarse y también demostrarles a nuestros jugadores que hay algunos beneficios muy prácticos de vacunarse”.

Sobre las críticas a reactivar la liga e incluso por la realización del All-Star Game en un calendario apretado, Silver responde: “Será hasta que la historia se escriba años después cuando la gente pueda hacer evaluaciones justas de nuestras decisiones. Es posible que, en retrospectiva, decidamos que fuimos demasiado protectores y que las empresas cerraron innecesariamente o puede ser lo contrario”.

El comisionado también contesta a la polémica del calendario apresurado 2020-21, que comenzó apenas 72 días después de terminar el anterior: “Nuestros equipos están jugando un promedio de 3.6 juegos por semana, es cierto, es superior a los 3.42 de la temporada pasada antes de la pandemia, pero es menos de un juego adicional al mes. Y en 2017, en la negociación colectiva, los jugadores acordaron agregar una semana más. Entonces, si se remonta a años anteriores a 2017, nuestro calendario actual coincide con la densidad histórica de juegos.

“No hay nada aberrante en la densidad. Y aunque las lesiones son terribles, los datos no sugieren que nuestra tasa esté fuera de línea con nuestras últimas cinco temporadas. Es un factor de la NBA moderna. No significa que esté satisfecho, pero al menos en términos relativos las lesiones no son peores, y también señalaría que los viajes han bajado un 25% esta campaña”.

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