La audiencia es una de las razones para celebrar el Juego de Estrellas de la NBA el próximo 7 de marzo en Atlanta, pese al debate que genera entre jugadores. Será una versión de cambios en la duración y sin público por primera vez desde su creación en 1951. Las pérdidas en taquilla son un golpe al 40% de los ingresos de la liga.

No habrá parón a mitad de temporada para descansar, como ocurrió con el ProBowl 2021 de la NFL, que buscó una alternativa virtual.

“No tengo ni energía ni entusiasmo por disputar el All-Star de esta temporada; estaré allí físicamente, pero no mentalmente”, dijo LeBron James. Kawhi Leonard sugirió que la NBA quiere jugar por los ingresos, pero que está asumiendo riesgos relacionados con la salud de los jugadores.

“Es dinero en juego; es una oportunidad para ganar más. Estoy poniendo dinero por la salud en este momento, prácticamente", dijo la estrella de los Clippers a NBC Sports.

El juego se disputará en el State Farm Arena en Atlanta, donde se encuentran las sedes de ESPN, TNT y Turner, principales cadenas que aportan ingresos a la NBA. La liga pretende volver a ganar terreno entre los espectadores tras firmar en 2019 el peor registro en lo que va de siglo XXI.

El año pasado, las audiencias de TV en EU cayeron hasta 6.8 millones de personas, con rating de 3.8%, el más bajo de este siglo junto con los años 2008 y 2010. De ahí que los esfuerzos de la NBA se hayan centrado en experimentar para reinventar el fin de semana de las estrellas. El año pasado se incluyó un partido entre famosos, se cambió uno de los partidos de jugadores de primer y segundo año por uno de estadounidenses contra el resto del mundo, se modificó el sistema de votaciones para el All Star y se eliminó la barrera entre conferencias en la elección.

Se estima que el All Star Game generó el año pasado 66 millones de dólares en ingresos para la NBA (59,8 millones de euros), según datos de Kantar Media. Turner, el operador televisivo que lo retransmite en Estados Unidos, aportó 16 millones de dólares, mientras que los concursos de mates y triples del sábado generaron cinco millones de dólares. El resto lo aportan los patrocinadores, el ticketing y la venta de merchandising. Algunos de estos cambios también se han probado previamente en la G-League o la WNBA.

En el ejercicio de hacer el evento más atractivo, el concurso de triples y el de habilidades será en un solo día. El partido finalizará por puntos y no por los 48 minutos reglamentarios con los que se juega en la NBA. Los equipos competirán para ganar cada uno de los cuartos, es decir, que el marcador volverá a cero al concluir los doce minutos reglamentarios. Al final del cuarto periodo, el reloj se apagará y, ahí sí, el marcador reflejará la suma de los tres primeros cuartos, como en un partido normal. La diferencia es que el cuarto tiempo no se jugará con reloj, sino que la NBA fijará una anotación y el primer conjunto que la alcance, gana.

El juego del año pasado incluyó un cambio de formato que honró a Kobe Bryant y ayudó a organizaciones benéficas, ese día se generó un promedio de 7.3 millones de espectadores, algo que interesa a los patrocinios. Con la base de fans más jóvenes de la NBA, las empresas obtienen acceso a una audiencia de la Generación Z (de 13 a 23 años).

"Si eres una gran marca y quieres llegar a mucha gente, especialmente a una buena audiencia que tiende a ser más joven, y quieres vender muchas cosas, NBA All-Star es un buen lugar para estar", opina al medio CNBC, Kevin Krim, CEO dela firma de datos de métricas publicitarias EDO, sobre la audiencia de la liga posterior al Super Bowl.

La emisora de televisión TNT ingresó cerca de 15 millones de dólares el año pasado en concepto de publicidad, emitiendo 160 anuncios a lo largo del fin de semana de las estrellas, según informa Front Office Sports. El total alcanza los 24 millones si se incluye una transmisión relacionada, como la competencia Slam Dunk.

"Para un solo juego, son muchos anuncios por un buen precio y es efectivo", menciona Kim.

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