Son 90 minutos para terminar con un torneo que para los equipos mexicanos representa más gastos que ganancias, aunque ser campeón le permite no sólo estar en el Mundial de Clubes, sino tener ingresos que pueden alcanzar los 4 millones de dólares.

De acuerdo con datos obtenidos por El Economista, el premio por estar en el Mundial de Clubes es de 1 millón de dólares, pero las ganancias se incrementan por impacto de publicidad y nuevos acuerdos comerciales lo que alcanza los 4 millones de billetes verdes.

Mientras Pachuca buscará mantener una costumbre, Cruz Azul intentará por todos los medios terminar con ella. Los Tuzos, que se han cansado de ganar finales en los últimos años, incluidas dos de Concacaf (en el 2007 y el 2008), saltarán hoy a la cancha de Hidalgo con la intención de acudir por tercera ocasión a un Mundial de Clubes. Del otro lado, la Máquina tratará de alejar los fantasmas y evitar perder su quinta final consecutiva en dos dos años.

Si bien los cementeros llegan con la ventaja 2-1 de la final de ida, su bochornosa eliminación del torneo local y el recuerdo de las cuatro finales perdidas ante Santos, Toluca, Atlante y Monterrey ponen más que nunca en duda su capacidad de poder levantar una Copa.

En realidad, el torneo no representa ningún tipo de negocio para los clubes aztecas. Por ejemplo.

La Máquina tuvo un promedio de entrada de 9,000 espectadores a un estadio que le caben 35,000. El costo operativo supera la taquilla que no alcanzó los 150,000 pesos por juego.

Cruz Azul tiene ocho patrocinadores que están a la espera de tener la vitrina que da el torneo internacional. El caso es el mismo para los Tuzos del Pachuca

Los únicos dos partidos que fueron negocio para Cruz Azul fueron las semifinales ante Pumas y la final de ida ante Pachuca, donde convocaron 45,000 aficionados.

Todo está listo para conocer al cuadro que remplace al Atlante como monarca de la Concacaf, ahora sólo resta esperar a saber qué costumbre es la que se romperá. La del triunfo o la derrota.